Profiel van SaraPut THe BlaMe On MamE...Foto'sWeblogLijsten Extra Help

Weblog


    31 januari

    Me haría fAlta Nacer miL veces mÁs

     
     
    Y, de repente, te miras al espejo... y nada es como solía ser. Tu cabello amplía su gama cromática, tus ojos se hunden entre recuerdos y tras cada peca, hay una historia... cada pliegue esconde un secreto y, en la comisura de tus labios, se esconden todos los besos que no distes... y te escuecen las heridas que ya cicatrizaron y cada vez cuesta más dañar tu piel... y los días se van dejando horas por el camino... ya no duermes tanto, ni ríes tanto, ni sales tanto, ni te despreocupas tanto... y empiezas a ser más, a estar más, a parecer menos... y, sin darte cuenta, cambiaste el uno por el dos y, en breve, cambiarás el dos por el tres... y algún día te quedarás sin números porque todos se habrán ido escurriendo entre tus dedos...
    28 januari

    Everything’s going to be alright

     
     
      Recuerdo las huellas dibujadas en el suelo de aquella calle. Si me preguntasen, ahora mismo no sabría ubicarla. Aproximadamente, podría decir que estaba por el centro y que aquellas pisadas eran de colores: azules, rojas y amarillas. Recuerdo que me gustaba poner mis pequeños pies sobre las pisadas y seguirlas dando saltos. No llevaban a ninguna parte, se terminaban perdiendo en el gris de la acera... pero yo no me cansaba de saltar sobre aquellas huellas de colores. Aquellas huellas, como tantos otros recuerdos de mi niñez, se terminaron por confundir con el asfalto... perdí en mi memoria la dirección de aquella calle y de mi infantil juego, solo queda la incertidumbre de saber donde llevan mis pasos.
     
    A ninguna parte. Cojo un puñado de consejos baratos y los suelto rodeados de cuatro verdades universales. Doctrinas para una vida perfecta que no soy capaz de aplicar. ¿Quién puede? La teoría es sencilla. Lo complicado es dar el primer paso. Ya no hay huellas en el camino. Nosotros somos la plantilla que, con pintura azul en la planta de los pies, dibujará la nueva senda. Somos quienes deciden si el camino llevará a alguna parte o se terminará perdiendo en la acera. Yo, que no sé ni donde están mis pies, tengo la responsabilidad de encontrar un destino. Y, la mayor parte del tiempo, lo único que me apetece es meter las manos en pintura azul y plasmarlas en la pared. Reniego de todo lo que me rodea. No, no quiero despertadores a las seis y media. No quiero más febreros, más junios ni más septiembres. No quiero aprender para olvidar. No quiero tareas, no quiero curriculums, no quiero más nóminas ni más calendarios laborales. No quiero tener que decidir en Febrero que cuatro semanas al año emplearé como vacaciones. Y, sin embargo, sigo las pautas. Porque yo nunca serví para revelarme. Porque no nado lo suficientemente bien como para hacerlo contracorriente. Porque, aunque la teoría sea sencilla, la práctica es imposible. Y es que la sociedad exige... y nosotros cumplimos. Y si no... no hay más opciones. Y es la terrible idea de verme atrapada entre una opción o la misma opción por duplicado lo que acaba conmigo. La idea de que, ese camino, no es más que el mismo repetido... de que todas nuestras huellas terminan por juntarse en una gran mancha negra.
     
    No, no valgo para rebelarme. Puedo protestar, quejarme, darme cuenta... puedo dar cien consejos baratos y escribir otra página en mi libro de filosofía para una vida mejor... pero no puedo rebelarme. Estoy atada de pies y manos. Con miedo, con inseguridad, con incertidumbre, con certezas... estoy atada porque sé que no hay más. Adaptarme o morir por dentro... y dejar que las obligaciones encojan mi alma... Y, si me paro a pensar, no todo esta perdido... Escribir me salva un poco cada día. Me libera. Me ayuda a imaginar. Y entonces, allí estoy yo de nuevo. En el suelo, huellas de colores que no conducen a ninguna parte. Y salto, y río, y soy feliz... he olvidado que, algún día, esas huellas encontrarán su destino.
     
     
    26 januari

    El Amor eN los TiemPos del CóLeRa

     
     
     Hay amores eternos. Amores invisibles, amores silenciosos, amores salvajes, amores locos. Hay amores que se disfrazan de odio. Amores que se esconden, amores prohibidos, amores rebeldes, amores incondicionales, amores imposibles, amores no correspondidos, amores irracionales, amores peligrosos... amores fugaces. Hay amores discretos, amores públicos, amores de prensa rosa, amores de juzgado... Hay amores que matan, amores que dan la vida, amores que te dejan vacío, amores que te completan... Amores sin esperanzas, amores apasionados, amores que se olvidan, amores que nunca se encuentran, amores que se marchitan, amores que se dejan vencer por el tiempo... Hay amores que dicen hoy sí y mañana dicen no, amores que nunca coinciden, amores que juegan a herirse, amores que no saben querer. Hay amores de novela, amores de película y, por qué no, amores de canción. Hay amores reales, amores rutinarios, amores de domingo por la tarde y de lunes por la mañana. Hay amores que duran cien años, amores que duran un segundo, amores a primera vista y amores a última. Hay amores que se clavan en el alma, hay amores que dejan huella, amores que se escurren entre los dedos, amores que son mentira. Hay amores que solo son amores cuando se han ido. Hay amores que vencen al espacio, al tiempo y a las circustancias. Hay amores fuertes, amores frágiles, amores que aprenden a disimular y amores que dejan de hacerlo. Hay amores que nunca empezaron, amores que empiezan cuando terminan, amores que nunca llegan a ver el final. Hay amores platónicos, amores ilógicos, amores de verano, amores de invierno, otoño y primavera. Hay amores sin nombres, sin números de teléfono, sin promesas. Hay amores con fecha de caducidad, con demasiada prisa, con poco cuidado. Hay amores que no saben expresarse, que se mueren en el silencio, que se terminan perdiendo... Hay amores que se sueñan toda la vida, amores que decepcionan, amores que se rompen y, también, amores que se reparan a sí mismos. Hay amores que no se acuerdan de olvidarse. Amores leves, amores intangibles, amores secretos. Hay amores que se cuelgan en la pared, amores que se esconden bajo la cama, amores adolescentes, amores de juventud, amores a la vejez. Hay amores que no entienden de fronteras, de razas, de edades o de ideologías. Hay amores puros, amores sagrados, amores entregados. Hay amores cautivos, amores no comprendidos, amores de fondo de armario. Hay amores que se marchitan, amores que florecen en invierno, amores que se congelan en verano... amores que son condena y amores que son salvación...
    Hay tantos amores como personas dispuestas a amar. No hay dos amores iguales y, sin embargo, todos tienen algo en común. Ningún amor es ilícito porque, enamorarse, no obedece ninguna norma. No dejes que te digan como debes amar o a quién. Ama, enloquece, disfruta, vive... no dejes que tu vida pase sin descubrir el sentimiento que mueve el mundo.
    23 januari

    Puede Ser que La Respuesta sea No pregunTarse Porqué

     
    Somos espejos. Reflejamos lo que los demás ven en nosotros, pero nunca mostramos lo que hay detrás. Ocultamos nuestra realidad porque, de algún modo, la tememos. No somos conscientes de que no somos lo que queremos ser o lo que realmente somos porque, simplemente, somos lo que creemos ser. Somos la proyección de los pensamientos ajenos sobre nosotros. Nos buscamos constantemente y, cuando nos encontramos en una situación que requiere que nos identifiquemos, recurrimos a lo que otros han creado para hacerlo. Nuestro DNI. Nuestro pasaporte. Nuestro nombre y apellidos. ¿Quién soy yo? ¿Soy 8 dígitos y una letra en un rectángulo plastificado? ¿Soy mi número de la seguridad social? ¿Acaso me identifica mi número telefónico o mi dirección postal? Y, sin embargo, recurrimos a las respuestas socialmente aceptadas, porque así sentimos que somos aceptados. Formamos parte de un todo. Y todo es mucho más que la suma de sus partes.
    Nos sigue faltando algo. Nos ven. Nos analizan. Nos describen. La gente tiende a juzgar. Eres tímido o extrovertido. Guapo o feo. Inteligente o torpe. Divertido o aburrido. Eres lo que ellos ven en ti pero, ¿qué ves tú? ¿Te ves a tí mismo? ¿Te encuentras en tu reflejo? ¿O solo ves el conjunto de ideas y cualidades que te han atribuido desde fuera? ¿Eres quién deseas ser o quién crees ser? Es simple, eres quién eres. Aunque aún no lo hayas aprendido.
    Somos lo que reflejamos. Exportamos al mundo exterior actitudes y pensamientos. Nosotros, sin saberlo, creamos esas ideas. Nosotros nos acomplejamos, nos eclipsamos, nos entorpecemos... y los demás reciben nuestra información subliminal. Actuan en consecuencia. Inconscientemente, transmitimos una idea. Nosotros creamos nuestra propia suerte. Nos autodefinimos.
    ¿Quién soy? ¿Lo que ves o lo que te muestro? Podría marcharme a cualquier otro lugar y empezar de cero pero... ¿dejaría de ser yo? No. Somos espejos. Reflejamos, no sabemos mentir. Mentí cuando dije que ocultábamos nuestra realidad. No lo hacemos. Tenemos tanto miedo que ni siquiera la conocemos. Miedo a ser quienes somos porque, en realidad, no somos nadie. No hay nada que encontrar. Estamos, aquí y ahora. Mañana puede que todo haya cambiado. Solo algunas cosas se mantendrán. Nuestro DNI. Nuestro pasaporte. Nuestro nombre y apellidos. Y ni siquiera eso es cierto. No, nos buscamos a nosotros mismos. Buscamos una certeza. Una verdad irrefutable. Buscamos una ubicación, una referencia, un lugar... buscamos la manera de responder mañana a la misma pregunta de ayer con la seguridad de que no nos equivocamos... ¿quienes somos?
     
     
    20 januari

    SomeWheRe Over de Rainbow

     
    Recuerdo. Ahí están, tan vivas como el primer día... y todavía provocan una sonrisa. Nervios, carmín en mis mejillas, sonrisas... De las primeras veces, quedó el testigo escrito de mis letras. De las tuyas. Y, aunque ahora nada es igual, siento que es más cierto ahora... sin toda la parafernalia de la incertidumbre y el desconocimiento, sin las dudas y sin las ilusiones. Todo es más real ahora, que ya sé, que ya tengo... ahora que sin saber hemos sabido querernos como es debido...  Y me siento como el primer día. Más aún. Con más ganas, con más necesidad, más feliz, más eufórica... Y tú sigues. Quizás ya no me lees. Dejaste de buscarte entre mis letras porque sabías que siempre te encontrarías en ellas. Y yo dejé de colarte en ellas porque sabía que no volverías a buscarte. La dejadez de la rutina. Y, sin embargo, siempre hubo un poco de ti en mis palabras... y siempre buscaste un momento para encontrarte... y , mientras tanto, seguimos siendo. Cada vez más seguros, cada vez más constantes, cada vez más eternos. Y todo lo que yo soy hoy, eres tú. Me he adaptado a tus formas, me he doblado en cada una de tus esquinas y me he encogido entre tus recovecos. Aunque a veces esa unión perfecta encuentre un hueco, seguimos. Y es mucho. Lo es todo.
     
    Te he dicho tantas veces que te quiero que, a veces, se me escapa de los labios sin pensarlo. Y recapacito y pienso... y es cierto. Es tan verdadero que asusta. Real, como tus brazos rodeándome. Como las sesiones de cine en la habitación verde. Como las discusiones absurdas. Como las compras desesperantes a las que siempre me acompañas. Como esa Navidad que celebras pese a tu voluntad. Como las vacaciones que planeamos juntos. Como tu mirada. Como las ganas que tengo de verte. Como la sensación de codependencia constante... te quiero. No porque deba hacerlo o porque lo necesite. Te quiero porque no sé vivir de otra manera. Porque soy parte de ti, al igual que tu eres parte de mi. Te quiero porque haces unos chistes horribles. Te quiero porque me abrazas por las noches. Te quiero porque, a veces, cuando estás dormido me dices que me quieres. Te quiero porque siempre sabes qué decir. Te quiero porque sé que harías cualquier cosa por mí. Como yo la haría por ti. Te quiero por los lunes por la noche, por los sábados por la mañana, por la comida mexicana, por las veces que no te acompaño a bajar al Gordito, por ser mi Gps, por recorrer el mundo de mi mano, porque siempre sabes sacarme una sonrisa, porque me comprendes (o lo intentas), porque nunca me fallas, porque cuentas conmigo, porque confías en mí... porque existes, eres y estás aqui, conmigo... y porque, en realidad, no tengo motivos... porque te quiero irracionalmente... porque no sé cómo no iba a hacerlo.
     
     
    14 januari

    I'M Watching You BreatHing For tHe LAst tiMe

     
      De aquella noche, recuerdo el olor. Podría recordar cualquier otra cosa. La oscuridad, el sonido de tu voz, aquellos ojos grises traspasándome, los susurros, mi cabello mojado, el brillo de la luna... pero recuerdo el olor. Aquella mezcla de tierra y agua colándose en mi respiración a cada bocanada de aire. Tu piel mojada invadiendo cada esquina de mis pensamientos. El olor del miedo. El olor del silencio. El olor de la resignación.
    Te sentaste en el banco, ignorando la madera mojada, olvidando que hacía demasiado frío para permanecer empapados. La lluvía había cesado, pero yo seguí escuchando su caída en cada una de tus palabras. Eras agua, siempre fuiste agua. Y yo, asfalto mojado.
    Te abracé. No con cariño o con sentimentalismos. No te abracé porque hiciera frío o porque lo desease. Te abracé porque lo necesitaba. Como respirar, como sentir mi corazón latir. Una acción innerente a mi vida. Una de esas cosas indispensables que no nos planteamos ni nos proponemos, una de esas cosas que ni se planean ni se tienen en cuenta porque, simplemente, suceden. Como quererte. Como separarme de ti.
    Tu te quedaste ahí, sentado en el banco mojado, con tus brazos inertes en torno a mi cuerpo ausente. Y éramos nada entonces. Y, sin embargo, éramos todo.
    Me quedé allí. Cuando todo hubo acabado, cuando salió el sol y el olor de mi recuerdo desapareció, no me fuí. Permanecí. Como permanecen las heridas más profundas o los daños irreversibles. Como permanecen las montañas o los árboles. Como permaneció mi alma, atada a aquel banco. A aquel olor, a aquella noche.
    Te fuiste. A veces no sé si fue durante o después de aquel encuentro. Cada gota de lluvia que dejaba de caer por tu garganta daba un paso por ti, en la dirección opuesta a mis deseos. Y, sin darme cuenta, me quedé abrazada a tu huida. Y dejamos de ser lo que nunca habíamos sido. Y fuimos entonces silencio. Todo lo que no dijimos, todo lo que no llegamos a sentir, todo lo que no supimos entregarnos... se quedó atrapado entre nosotros. Entre tu huida y mi memoria. Entre mi resignación y tus disculpas.
      De aquella noche recuerdo el olor. De la manera que te perdí, del momento en que me quedé en aquel banco, de aquel abrazo... solo me quedó el olor. Aquel olor a tierra mojada clavado en cada poro de mi piel.
     
     
    [Escuchando- James Blunt "All the lost souls"]
    12 januari

    Cien Consejos BaraTos Para Un viernes CualquiEra

     
       No cierres los ojos. Encadénate a la vida. Comparte tus pensamientos. Salta. No ocultes nada. Ocúltalo todo. Desaparece. Reencuéntrate. Lucha por tus sueños. No pierdas la esperanza. Sonríe. Llora. Regálate cinco minutos cada mañana. Róbale diez a la noche. Besa. Enamórate. Cumple tus objetivos. No, los suyos no. Los tuyos. Date un capricho. Hazlo. Mírate al espejo cada día. Apuesta por ti. Inténtalo. Nadie dijo que fuera fácil. Domina tu vida. Marca tu camino. Aférrate a su mano. Siente. Canta a pleno pulmón. Baila en la cola del cine. Sáltate las normas. Guarda un secreto. Disimula. Di lo que piensas. Sé sincero. Miente. Defiende tus derechos. Ayuda a los demás. Relee ese libro. Deja el reloj en casa. Sal a pasear. Respira hondo. Cómpratelo. No dejes de hacerlo. Siéntete capaz. Experimenta. No lo rechaces antes de probarlo. Haz caso a tu instinto. Escríbelo. Párate a pensar. Díselo. Hínchate a chocolate. No te vendas por menos de nada. Vence tus miedos. Enloquece. Diviértete. Disfruta cada segundo como si fuera el primero. O el último. Inventa. No olvides. Aprende de tus errores. No finjas. Déjate llevar. No dejes que te digan que no eres capaz. Quítales la razón.  Demuestra lo que vales. Vuelve a llorar con esa película. Échale de menos. Protesta. Recupera tus ganas. Localiza el problema. Soluciónalo. Refuerza tu punto débil. Nada contracorriente. Haz tus propios esquemas. Escoge. Crea tus propias oportunidades. No esperes el momento adecuado. No existe. Riéte a carcajadas. No te dejes vencer por las adversidades. Alíate con la soledad. Apaga el móvil. Tómate el día libre. Descubre. No te quedes con la duda. Ni con las ganas. Confía. Déjate sujetar. Comparte tus pensamientos. Niégate. Toda lucha tiene su recompensa. Di que sí. No olvides de donde vienes. Ni a dónde vas. Ten claro quién eres. Qué quieres. Quién te quiere. Sé feliz.
    10 januari

    Quizás Tenga SentiDo Lo que Hoy No... Quizás de Todo Esto Otra Canción...

     
     
    Posibilidades. Esas pequeñas opciones que nos plantea la vida. Bifurcaciones en el camino, sendas que elegir, decisiones que tomar, vidas que descartar y momentos que elegir. Esa necesidad de cerrar puertas cada cierto tiempo. La tinta azul del boli que señala mi camino. Y es que, cuando de vivir se trata, no se admiten dudas. Hay que decidir. Proseguir y dejar atrás. Equivocarse, acertar, caerse y aprender. Vivir.
     
    Si de cada decisión tomada o de cada opción descartada se crease una vida paralela, una historia adyacente que partiese del punto exacto en que se tomó un camino y continuase por el camino descartado, tendríamos un número infinito de vidas que, de un modo u otro, terminarían por chocar. Algunas convergerían en un mismo punto tarde o temprano y otras se alejarían invariablemente, hasta límites insospechados. Siempre hay decisiones definitivas y decisiones, simplemente, necesarias.
     
    Cada segundo es una elección. Desde la ropa que nos pondremos hasta a qué hora nos iremos a dormir. Elegimos contínuamente. Hay decisiones triviales, decisiones absurdas que ni siquiera tenemos constancia de estar tomando, hay decisiones lógicas, de esas que no dejan lugar a dudas, decisiones racionales, decisiones sentimentales, decisiones rápidas y decisiones equivocadas. Hay tantas decisiones como momentos planteen tomarlas.
     
    Tenía una posibilidad entre sus manos. No una posibilidad cualquiera, no. Era la posibilidad que llevaba toda su vida esperando. Tiempo atrás, la decisión habría estado tomada de antemano. Habría sido sencillo, fácil y satisfactorio. De las consecuencias no sabía nada y, si tenía que ser sincera, prefería no saberlo. Era su posibilidad. Aquel sueño que, durante tanto tiempo, había jugado a ver cumplido. Aquellas noches en vela, aquellas lágrimas, aquella esperanza muda... Pero el tiempo, enemigo y compañero, había decidio jugar con ella una vez más. No, no era fácil y, sin embargo, sabía que no tenía opciones ni necesidad de elegir... pero sentía una deuda con aquel pasado suyo que tanto le hizo sufrir. Sentía que, de un modo ilógico e inapropiado, tenía el deber de compensar todas aquellas lágrimas... aunque ni ella ni su sueño existieran ya. Todo había cambiado tanto... y la posibilidad se arrugaba entre sus manos, congeladas en plena calle. Y el frío, el frío iba azulando sus mejillas y enrojeciendo su nariz. Y la posibilidad se había encogido tanto, que apenas se veía. Se escurría entre sus dedos, como aquella vez se escurrieron sus ganas de seguir... y supo que la posibilidad nunca había existido. Solo se había dibujado entre sus manos, esperando un aspecto tangible al que aferrarse. Una pizca de fe o ese atisbo de esperanza que se evaporó hace años... la posibilidad estaba obsoleta y apagada. No existen opciones para quién tiene la opción correcta bajo el brazo. Y cerró los ojos, dejó escapar la posibilidad con una bocanada de aire helado.
    Una parte de ella, la que aún tenía miedo, la que aún tenía dudas, la que nunca había llegado a olvidar y la que, sin comprenderlo, siguió esperando su oportunidad, voló con ella. Y trazaron un camino paralelo, un camino semejante y ciego. Un camino sin rencores, con recuerdos, sin distancias, sin olvidos, con sonrisas, sin heridas... un camino que se alejó tanto, tanto de ella que, cuando quiso seguir sus huellas, las encontró perdidas en la nieve derretida. Y terminó por aceptar que solo fué un sueño. Una locura, una ilusión, una farsa... y, aunque sentía que aún faltaba algo en sus suspiros, nunca dijo nada.
     
     
    04 januari

    BreVe histoRia de Casi TodO

     
     Nunca tuvo significado. Puede que, de algún modo, para él aquello fuera la coartada perfecta. Una excusa más, una locura... una salida oportuna a una situación delicada. Puede que, incluso, fuese real pero, tan complejo e imposible, que tratar de confesarlo resultaba inútil. Una carábola del destino más para aquella rocambolesca historia en la que, los culpables, terminaron por ser víctimas y, la víctima, el peor de los verdugos. Al final, como en todas las historias de ciencia ficción, el tiempo se volvió en su contra y nuestro protagonista, terminó perdiendo la partida que creía ganada. Una partida que nadie ganó pero que, curiosamente, tampoco quedó empatada. Todos perdieron algo en aquella locura transitoria, con predemeditación y alevosía o, lo que es lo mismo, con mala suerte y demasiadas buenas intenciones.
     
    Se quedó solo, ya veis. Cuando se creía poseedor de todas las respuestas, apostó su integridad a la carta de las buenas voluntades... y perdió. Los buenos deseos se hicieron realidad y, como todos sabemos, no hay nada más peligroso que un deseo cumplido. Aquella burla del destino le dejó plantado y solo, esperando que el final no fuese determinante y que, como tantas otras veces, todo terminase siendo un simulacro más. Otra anécdota para el cuaderno de causas perdidas, donde las anotaciones sobre su absurda coexistencia se subrayaban con tinta verde y borrones acuosos.
     
    Luego vino todo lo demás. Dicen del olvido que es traidor y cobarde. Dicen que, cuando crees que está de tu lado, se da la vuelta y te apuñala. Dicen que es mejor no fiarse, mantener la distancia, cerrar todas las puertas antes de abrir las siguientes... pero nadie aprende una lección hasta que cae de bruces contra ella.
     
    No, no era prudente. Era un poco absurda, ignorante y confiada. Era la protagonista de un libro que nunca debió ser escrito. Era la perdedora que, con incredulidad, sostiene entre sus manos el primer trofeo de su vida. Era demasiado vulnerable y estaba tan machacada por vida que ya no distinguía los pisotones de las caricias. Todos aquellos consejos le resultaban ridículos. ¿Tiene acaso el olvido intenciones? ¿Tiene maldad, conocimiento o razón?¡ Ni siquiera es tangible! No puede ser peligroso. Y así, decidió olvidar. Se entregó a aquel olvido etéreo y le entregó todas sus armas. Firmó la paz, descanso la mirada, se permitió soñar... y perdonó. Perdonó porque ya no existía rencor en su alma. Ya no dolía tanto aquel dolor de antaño, ya no quemaba... y las buenas intenciones le parecieron, de repente, mucho más ciertas que entonces. Empézó a creer que, quizás, no prestó demasiada atención. Se terminó olvidando de las excusas que nunca existieron y descansó de tanto rencor, tanto odio y tanta indiferencia.  Era tan frágil que bastó un soplido para derribarla. Un olvido traidor, una puerta entre abierta, un paso en falso... y aquel protagonista harto de resignarse a su soledad. El orden de los factores, esta vez, si altera el producto.
     
    ¿Cómo acaba una historia que ya estaba acabada? ¿Como termina algo que, en realidad, nunca comenzó? Se desintegra, eso es todo. Las cosas que no existen pueden jugar un tiempo a ser reales pero, al final, se resignan y desaparecen. Como los malos de película que nunca mueren a la primera pero que, llegado el momento, lo hacen sin pena ni gloria. A nadie le importa que muera el malo. A nadie le afecta que desaparezca algo inexistente.
     
    Terminó con un portazo, con una mano que las sostuvo, con un trato... No, no olvidaré. Recordaré cada palabra, cada frase, cada embuste, cada desprecio... recordaré todos y cada uno de los momentos que me hicieron sentir infeliz... dijo. Y el olvido sonrío timidamente. No todo estaba perdido.
     
    *