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29 november AunQue Tú No Lo SepAsAunque tú no lo sepas, no necesité conocerte para enamorarme de ti. Aunque nadie lo crea, se puede amar una idea... una ilusión. Aunque parezca absurdo, sostener una mano es, en ocasiones, más valioso que dar un beso. Aunque ni yo misma lo entienda, mi corazón y mi vida dieron un vuelco la primera vez que escuché tu voz.
Me inventé para ti mil nombres que nunca fueron el tuyo. Te pinté de colores que jamás rozarán tu piel. Soñé despierta, soñé dormida... y, con los ojos cerrados aprendí a ver tu rostro. Nunca fuiste tú y, sin embargo, supe quién eras nada más verte.
Dicen tantas cosas del amor que, a veces, pienso que existe uno diferente para cada persona. Ni siquiera dos enamorados entienden el amor de la misma manera. Hay quién cree en un único amor, verdadero y eterno. Es la clase de amor que se instala en nuestros corazones de manera permanente y se alimenta a base de rutinas y cariño. Luego está ese otro amor eterno, el que nunca es... el amor platónico. Hasta los huesos solo calan los besos que no has dado, los amores que no has retenido entre tus brazos hasta el amanecer... Existe el amor fugaz, el que dura menos que la milésima de segundo que tarda en extinguirse un beso. Ese amor desconcertante, inesperado... el que aparece en el lugar y de la forma menos habitual, el que te descoloca completamente y te deja temblando sin saber qué hacer. Una vez escuché hablar de un amor a fuego lento, que nació de una amistad cimentada en el respeto y la confianza... un amor que no cambió los ojos, pero sí las miradas. Está ese amor pasional, el que surge entre mordiscos y empujones, el que se marcha por la mañana para no tener que ver como se pierden sus fuerzas entre café aguado y magdalenas. Puede que tú creas, además, en los flechazos. Dicen que no necesitas saber nada de la otra persona para enamorarte perdidamente de ella. Dicen que tu alma, tu voluntad y tu vida se rinde ante su existencia sin pedir nada a cambio. Del amor no correspondido solo se escuchan lamentos. El rechazo, la negativa, sentir como tu corazón cruje mientras, poco a poco, se va desprendiendo de él un trocito de esperanza marchita. No puedo olvidarme de ese amor pleno, inmenso e incondicional que se entrega a los hijos, ese amor fraternal o filial, el innato amor que sentimos por nuestros familiares. Ese amor que no elegimos y que, sin embargo, entregamos voluntariamente. Ese amor diferente que se llama amistad, esa manera de implicarse con unos desconocidos en el arte de vivir.... El amor a largo plazo, el que surge de una relación afianzada, el que se llena de confianza y secretos, el que termina por instalarse en nuestras vidas con tanta seguridad que, a veces, parece imposible pensar que alguna vez no estuvo.
El amor es personal e intransferible. No existen termómetros o aparatos con capacidad de medir sus efectos, sus consecuencias, su magnitud... No existen motivos o razones para amar. No existen intereses o causas.
Dicen que amar con los ojos cerrados, es amar ciegamente... que amar mirándote de frente, sería una locura. Yo quisiera que me amaran con locura. 28 november Y descubrí Lo que SignIFica Una Rosa...Cuando las cosas siempre han sido de una manera, tiendes a pensar que tienen que ser de esa manera. Lo malo y lo bueno viene preestablecido por la rutina que hemos ido viviendo a lo largo de nuestra vida. Es como si tuviésemos una memoria a largo plazo que anotase los patrones a seguir ante determinados sucesos, que grabase lo que puede ser clasificado como habitual y lo que se sale de lo común.
Rosas. Ahora mismo están en el jarrón de la mesa, a punto de apagarse definitivamente. Hace una semana, eran perfectas. Sin embargo, no han dejado de tener significado para mí. Creo que, aunque acaben por desaparecer del jarrón, seguirán en mi memoria. Las rosas han cambiado una creencia que, a fuerza de repetirse, creía cierta.
Todo el mundo merece que alguien le quiera. No se trata de querer a alguien y que esa persona te preste un mínimo de atención necesario para mantener tu interés, no... se trata de que alguien te quiera. Querer a alguien no significa entregar algo en beneficio propio. Querer a alguien es un acto completamente desinteresado y altruista del que todos merecemos formar parte.
Por eso, no merece la pena malgastar el tiempo en pensar si es apropiado o no el querer a alguien. Los sentimientos son nuestro bien más preciado y, la mejor manera de conservarlos, es compartirlos con aquellos que, directamente, son la causa de su aparición. No se trata de firmar un contrato indefinido, son manifestaciones momentáneas y reales en el instante de su nacimiento. Son ciertas mientras duran. Yo, aquí y ahora, siento que te querré para siempre... y para siempre no va más allá de este segundo que dura mientras mis ojos se clavan en los tuyos. Puede que, después, sea una eternidad. O puede que, como las rosas, muera a la semana... pero su estela quedará siempre grabada en mi corazón. Como todas las lecciones, correctas o incorrectas, que te enseña la vida. 27 november Las paLAbrAs vueLanLas palabras vuelan, lo escrito permanece... pensaba Luar mientras recogía todas aquellas frases que volaban alrededor de su cabeza y trataba de ponerlas sobre el papel.
Cuando se despertó aquella mañana, Luar supo que sería un día diferente. Casi se cae de la cama al comprobar que, en su habitación, todo estaba al revés. Todos los muebles habían pasado a ocupar la posición contraria a su habitual, incluso los pósters de la pared. Intentó frotarse los ojos con las manos pero entonces se dio cuenta de que, en su cara, tampoco las cosas estaban en su sitio. Él también estaba invertido. Estaba tan invertido que hasta su nombre se pronunciaba ahora al revés.
El despertador no le regaló la rutinaria y estridente alarma matutina sino todo lo contrario, comenzó a tararear una nana que invitaba a dormir placidamente de nuevo. Luar lo quiso apagar de inmediato, pero no dejaba de sonar. Entonces probó a encenderlo... y funcionó. Cuando encendió la alarma, el despertador calló. Asustado, Luar fue corriendo al salón, en busca de información en el telediario. Tardó un poco en encontrarlo porque la distribución de la casa estaba también invertida. Cuando apagó la televisión, se dio cuenta de que, en realidad, era ella quién le miraba a él. El espectador era el espectáculo aquel día. No le quedó más remedio que encenderla. Al menos ese concepto le había quedado claro. Observó que el reloj se movía de derecha a izquierda y, al apagar la radio, se dio cuenta de que las canciones empezaban por el final. Pasó toda la mañana deambulando por la casa, comprobando que sus temores eran ciertos y que aquello era real. Todo, absolutamente todo, estaba invertido. "Tengo que volver a la realidad", pensaba Luar... pero no sabía como hacerlo.
Aquel era su último intento. Luar estaba sentado en su escritorio, tratando de escribir lo que estaba sucediendo para buscar alguna explicación coherente a aquel absurdo. A medida que su mente desarrollaba las frases que deseaba plasmar en el papel, éstas, salían de su cabeza y se ponían a flotar en el aire con total tranquilidad. Luar trataba de atraparlas para intentar, de algún modo, pegarlas en el folio... pero era imposible. Fue en ese preciso instante cuando se dio cuenta de que, aquel día, hasta las metáforas se volvían realidad. Las palabras vuelan, solía decir su abuela... pero lo escrito permanece. ¿Cómo conseguir algo permanente sobre aquel papel en blanco? Luar solo quería despertar de nuevo en su cama y encontrarse en un día normal, un día rutinario de esos que inundaban su vida. A Luar toda aquella locura le resultaba agobiante.
Desesperado, se tumbó sobre su cama y abrió los ojos con fuerza. "Quiero que, al cerrarlos, todo vuelva a ser normal", pensó mientras se incorporaba. Fue entonces cuando Luar contempló su rostro en el espejo. Allí todo era normal. Reflejadas en el espejo, las cosas estaban en su sitio. En aquella superficie opaca, la vida era como siempre había sido. En ese instante, Luar lo comprendió todo. El problema no era que todo estuviera invertido, el verdadero problema era que él estaba en el lado del espejo equivocado. Por eso todo estaba al revés.
Muchas veces vemos cosas que están mal y no nos gustan, protestamos y nos quejamos de nuestra mala suerte por estar atrapados en un mundo que no nos comprende... pero muy pocas veces nos paramos a pensar que, quizás, seamos nosotros los que nos hemos equivocado de lado del espejo. Puede que seamos nosotos quienes estemos al revés. 22 november Donde ConveRgeMos
No existe eje de coordenadas capaz de ubicar nuestro punto de convergencia en el espacio. A dos millones seiscientos setenta y ocho mil cuatrocientos segundos del punto de inicio, además, resulta imposible situarlo en el tiempo. Nuestro punto de convergencia, ese punto impropio dónde se unen las líneas imaginarias que trazamos con cada roce, pensamiento o realidad que vivimos, solo podría pertenecer al eje intangible que contiene los sentimientos y las miradas… porque existe en ese límite de la realidad, dónde ya no existimos. Dónde convergemos no queda lógica, sensatez o coherencia. Se abre ante nosotros un abismo de besos por explorar y caricias por sentir. Desaparece el suelo bajo nuestros pies y nos encontramos flotando entre esa densa bruma que da forma a los sueños. Somos sin estar y, en un suspiro, dejamos de ser durante esa milésima de segundo que nos separa y nos junta con tanta fuerza que, el milímetro de piel que se escapa entre mi concavidad y la tuya, se vuelve la distancia más extensa que el deseo ha recorrido. Convergemos en el punto que convierte mi piel en la parte de mi cuerpo que se vuelve tacto bajo tus manos. Dónde ni tú ni yo existimos por separado, solo es posible hallarnos dentro de un nosotros elevado al cuadrado. Un nosotros que ha dejado de ser pronombre para convertirse en un sustantivo con el significado implícito en cada una de sus acepciones. Una definición que no tiene palabras, solo sentimientos. Dónde convergemos se halla el silencio que envuelve los secretos más íntimos, esos que solo un nosotros sustantivado conoce.
![]() 21 november Si Estoy Loca, es Cosa mía...¿Cuál es el número de segundos estipulados para comenzar a amar a una persona? Hoy busco respuestas. Estoy harta de escuchar lo que debería pensar, sentir o hacer... consejos llenos de tópicos que nunca llevan a ninguna parte. ¿Es más fácil ser feliz obedeciendo unas normas? ¿Existen unos patrones predeterminados para enamorarse? ¿Hay que medir los tequiero con cuentagotas? ¿Por qué está tan mal visto sentir?
Yo siempre he sido una escéptica en estos temas y, sin embargo, una parte de mi, soñaba con el típico flechazo de película... con corazoncitos flotando en el aire y sonrisas bobaliconas. El amor tiene algo que lo vuelve irresistible. No creo que una persona que haya estado enamorada de verdad pueda decir algo tan absurdo como que el amor tiene lógica. El amor no entiende de fechas, de lugares, de edades, de razas, de épocas, de circustancias... el amor solo entiende de amor. En el amor solo cuentan los sentimientos, todo lo demás, sobra. Me sobra tu pasado y todo lo que viviste en él. Me sobra tu futuro y lo que será de ti entonces. Yo estoy aquí, en tu presente. Yo soy aquí, ahora, para ti. Y es ahora cuando estamos, cuando veo mis sentimientos nítidos como el cristal y no necesito explicaciones o coherencia para sentirte. No necesito más que tus ojos para saber que somos tan ciertos como una sonrisa.
Todo lo demás, sus palabras, los comentarios, los cotilleos... todo lo demás no forma parte de nosotros. No viene escrito en nuestra historia. Y no necesito una promesa de amor eterno para saber que en este mismo instante te quiero. No necesito futuros para vivir mi presente. Porque tú has sido más felicidad en un mes de la que habría podido imaginar para mí. Porque, si vivo esto pensando en su final, me perderé el nudo. Porque, a veces, es bonito tener esperanzas... y creer en algo, creer en alguien... y cerrar los ojos y dejarse caer sabiendo que te sostendrá entre sus brazos. Porque se puede confiar... se debe confiar. Porque decir tequiero NUNCA es un error.
Para ti.... porque te quiero. 20 november El CentrO cOmerciAlEl centro comercial había quedado en penumbra. Era la hora del cierre. Como cada día, a las once de la noche, los trabajadores recogían sus cosas y se iban a casa. Apagaban todas las luces, cerraban con llave todas las puertas y dejaban el centro comercial completamente vacío, silencioso y solitario. Nada que ver con el bullicio que, a las diez en punto de cada mañana, comenzaba a atravesar imparablemente sus puertas.
Cuando Rodolfo abrió los ojos, lo primero que hizo, fue seguir su rutina habitual: contemplar su atuendo en el espejo que había junto enfrente. Solo que, esta vez, el espejo no estaba. Rodolfo estaba desconcertado. Llevaba más de veinte años en el centro comercial y siempre había habido un espejo frente a su puesto. Pero… un momento… aquel no era su puesto. ¿Dónde estaban los elegantes trajes que, normalmente, le rodeaban? ¿Qué había sido de los carteles con los nombres de las grandes marcas? ¿Por qué solamente veía una pared repleta de ropa de saldo y un horroroso cartel de “Oportunidades”? ¿Qué hacía él, uno de los maniquís más veteranos del centro, en la planta de los saldos?
No daba crédito a sus ojos. Volvió a cerrarlos, los apretó con fuerza y, al abrirlos… nada había cambiado. Allí estaba él, vestido con ropa de otras temporadas, perdido en medio de un decorado de rebajas.
Si algo había hecho de Rodolfo el maniquí más elegante de la sección de caballero, era su tenacidad y su capacidad de superación personal. Él nunca se conformaba con llevar el traje de la semana y exhibirlo con normalidad, no, Rodolfo tenía que lucirlo con majestuosidad… ser el maniquí con mejor porte de su zona. Siempre erguido, con los brazos rectos y los pies juntos, los ojos en el centro, el cabello delicadamente colocado… perfecto.
Esa misma tenacidad le impedía resignarse a aquella situación. Él no había sido fabricado para quedarse en a peor zona del centro comercial, el penúltimo paso en la vida de un maniquí… Rodolfo no iba a quedarse quieto a la espera de la temible incineradora, ese lugar tan horroroso al que llevaban a los maniquís que pasaban de moda o perdían de manera irremediable alguna de sus piezas.
Rodolfo conocía un truco que muy pocos maniquís podían hacer. Era capaz de balancearse. Requería un gran esfuerzo por su parte, mucha capacidad de concentración… pero con el paso de los años había perfeccionado tanto su técnica que era capaz de conseguir grandes desplazamientos en pocas horas. Solía emplear este procedimiento para colocarse en posiciones más destacadas, para dar pequeños giros que le permitiesen cambiar las vistas por otras mejores y, en ocasiones, desmarcarse del resto de sus compañeros.
Empezó a moverse. Movimientos suaves y delicados, como los que hacía habitualmente. Era muy importante mantener el equilibrio ya que, si lo perdía, caería al suelo armando un gran estruendo. En menos de dos horas, había llegado hasta la mitad del pasillo. La única luz existente era la de emergencia, por tanto, era complicado ubicarse. Rodolfo no conocía aquella planta pero había estado en la planta de caballero y en la de moda joven durante años y, si algo había aprendido sobre la distribución de aquel centro, era que las escaleras mecánicas estaban siempre en el centro y los ascensores junto a las salidas de emergencia. Lo que no tenía tan claro era si, por la noche, funcionarían. Se decantó por la escalera, básicamente, porque pulsar el botón del ascensor se le antojaba imposible para sus rígidos brazos inertes. Estaba decidido a esforzarse al máximo para llegar lo antes posible. Quedaban pocas horas para que volviesen a abrir el centro y no quería vivir un día más en aquella sección. Llegaría a la escalera, subiría hasta su planta y, a las diez en punto, algún dependiente le vería allí. Probablemente, pensaría que, en un descuido, se había olvidado de vestirle correctamente, le pondría un buen traje y le devolvería a su zona. Rodolfo volvería a ser el de siempre y toda aquella historia no sería más que una leyenda en el centro.
Lo que Rodolfo no sabía era que las prisas, no son buenas. Tampoco sabía que, antes de cerrar, los encargados de la limpieza del centro, habían decidido encerar el suelo de la zona de saldos. O que, en su nueva zona, los maniquís no contaban con aquellas maravillosas peanas de madera que les proporcionaban una estabilidad digna de admiración. Rodolfo solo comprendió todo esto cuando, en un impulso, tropezó y se desplomó en el suelo.
Benito fue el primero en verlo. Era el encargado de la planta de rebajas. Había llegado a las nueve en punto, como cada mañana, para revisar todo y comprobar que nadie llegaba tarde a su puesto. Cuando vio aquel maniquí tirado en el suelo, roto y viejo, pensó que tendría que organizar una reunión urgente del departamento. No se podía tolerar un descuido semejante. Luego, mientras recogía las piezas inservibles del maniquí para llevarlas al sótano, pensó que tampoco era tan terrible. Tal vez así, le cambiasen la decoración de una vez por todas y dejasen de enviarle maniquís reciclados de otras plantas, de ese espantoso modelo antiguo y le pusiesen los nuevos, más sofisticados y llamativos… mucho mejores. 17 november No es Por Lo Que ME daS...No es que no sepa lo que siento por dentro, es que decir por decirte se me antoja tan mero... no es que no encuentre porqués a porque te quiero, me sobran para halagarte pero no... no son motivillos de esos que se olvidan luego, que se dicen más que nada por derecho... si siento lo que siento... no es porque te eche de menos o porque me hunda sin más cuando no estás, no es porque encuentre en tu cuerpo mi verdad, no es porque me hagas querer ser más... mis motivos para quererte son tan grandes, que no soy capaz... [Diego Martín]
A veces tengo que huir porque no puedo más... y me agota tratar de demostrar algo que no soy. Toda la vida pensando que tendría que ser de otra manera para que alguien pudiera quererme... y, cuando menos me lo espero, resulta que el verdadero fallo era buscar comprensión en la indiferencia. Mi único error fue no haberte encontrado antes y, tal vez, ese haya sido mi mayor acierto. Porque tú eres quién eres para mí porque yo ahora soy quíén soy. A base de vivir. A base de aprender que equivocarse, a veces, es más útil que acertar.
Estoy en un punto de inflexión nuevamente. Quiero dejar de decir "tengo que" y empezar a decir "voy a". Quiero ser más radical, más efectiva y más eficiente. No quiero pensar que aún quedan dos meses... quiero aprovechar cada segundo al máximo. Quiero que, por una vez, mis prioridades sean lícitas y reales. Estoy harta de vender mi alma al diablo. Quiero llenar contigo todas las horas que me queden libres. Quiero buscar algo que realmente me guste... ahora que todo es perfecto, no puedo malgastar dieciseis horas en pensar que la necesidad es la mayor lacra de esta sociedad. Odio el dinero. Ójala todo fuera tan simple como desear... y encontrarte. No entiendo porqué tengo que hacer cosas que no me apetece hacer... estoy transcendental otra vez. Creo que es por el enfado. Aunque sean tonterías. Y me da rabia que me reclamen tiempo cuando, a la hora de la verdad, nadie me ofrece el suyo para compartirlo contigo. Tú sabes que eres la excepción a todo, ¿verdad? Y luego seré yo la que ha cambiado por completo su mundo. Quizás sea la primera vez en toda mi vida que tengo algo de verdad, que tengo a alguien. O puede que, simplemente, me esté volviendo un poco aburrida. A veces solo me apetece besarte hasta que mis labios dejen de sentir. O sentir como mi piel se vuelve tacto bajo tus dedos. A veces, también, solo quiero desaparecer un rato y olvidarme de todo, de todo y de todos... cerrar los ojos y soñar que, cuando los abra, todo será tan maravilloso como en mis sueños.
14 november TodO Lo demás...No me gusta crear expectativas. De hecho, creo que conseguiría ser plenamente feliz si nadie esperase nada de mí. Y, en realidad, tampoco lo creo tanto como digo. Es solo que temo no estar a la altura. Como ahora, cuando no puedo con todo y me doy cuenta de que solo hay sonrisas invertidas en mi camino. A veces, decepcionar es peor que enfadar. Cuando decepcionas a alguien, le fallas... y si has fallado es porque esperaba algo de ti, porque confiaba en ti. No sé concretamente qué, tal vez solo una llamada o un par de horas de atención. Quizás solo sea lo de siempre, que me olvide un poco de mi misma y piense en las necesidades ajenas... en lo que necesitan de mí. Soy realmente simple para algunas cosas, de verdad... y, aunque suene a huida fácil, es tan simple como pedirlo. Como decirme qué necesitas y cuando. Entonces sí, entonces, si no aparezco, podrás decirme que te he fallado. Hasta ese momento, solo habré roto tus expectativas... no habré estado a la altura.
Yo nunca dije que fuera perfecta. Es más, creo que no existe nada tan imperfecto como yo. Soy un completo desastre en cuanto a organización se refiere y siempre voy corta de tiempo. Necesitaría multiplicar mis segundos por dos para hacer todo lo que tengo que hacer. Necesitaría prescindir de algo pero, ¿de qué? De dormir. Es lo único que hago en exceso... pero es que, si no duermo, ni soy ni estoy ni nada. Luego esta mi absurda manía de crear problemas dónde no había nada. De hablar más de la cuenta. De no percatarme de que yo no soy la protagonista, ni siquiera una antagonista... el noventa por ciento del tiempo soy una simple extra y el diez por ciento restante, no paso de secundaria. Ahora estoy más perdida que de costumbre, o eso parece... pero no es así. Es solo que he cambiado de ubicación. Pero nadie me ha preguntado mi nueva dirección. Es como si mi teléfono fuese unidireccional y solo pudiese efectuar llamadas, no recibirlas... aunque, seguramente, me equivoque... porque pocas veces tengo la razón y suelo ver solo las cosas como quiero verlas. Soy irremediablemente imperfecta.
Sería más sencillo decir que lo siento... pero siempre he preferido buscar remedios a pedir disculpas.
CeRemoniA Del Té (Bucay)Te encuentro... Te escucho... Te hablo... Te abrazo... Te beso... Te tengo... Te aprieto... Te atrapo... Te absorbo... Te asfixio... ¿Te quiero? 13 november DíaDa10 november No hace Falta QUe me diGa nada... Me BasTA con SU MirAdALa mayoría de las veces, preferiría tener un interruptor que me permitiese desconectar, apagar el mundo y dejarme a solas con todo lo que comprendo y lo que me gustaría comprender. Pero no lo tengo... y no me queda más remedio que conformarme con el teclado de mi ordenador, una pantalla en blanco y el ruido de la calle recordándome que, pese a todo, soy parte de ese mundo que ni me comprende ni me deja de comprender. Y es que comprender algo por completo es robarle la magia para siempre.
Detrás de todo eso que me callo por miedo a parecer demasiado impulsiva, estoy yo y mi escasa capacidad para disimular. Puedo silenciar mi voz pero jamás conseguiría apagar mis emociones, censurar mis actos o mi absurda manera de no saber estar estando. Y, sin más remedio, solo me queda aceptarme y arriesgar en cada suspiro el alma... y pensar que el tiempo no es más que la hora que señala mi reloj, la fecha que apunta el calendario o cualquier entidad contable que nos ubique entre segundos y años. Aunque, dentro de mí, siga pensando que el mejor tiempo es el que señalan los momentos y las sensaciones, que los relojes deberían medir el cariño y que cambiaría cualquier día por un beso tuyo. Porque no, no se puede ser realista y soñadora a la vez. Tienes que decantarte por una de las dos vertientes, tienes que elegir... y solo permitirte a veces, cuando nadie te ve, abrir la cajita que guardas en el fondo de tu corazón, esa que llenas con las palabras mágicas y la fantasía que nadie podría entender. Y es así, a solas y a oscuras, como empiezas a ser para dejar de estar... y las lágrimas no tienen porque implicar llanto ni las sonrisas felicidad. En ese mundo paralelo, tus normas son las únicas válidas. Y, para colmo, casi nunca existen normas.
Solo nos merecemos lo que estamos dispuestos a conservar, lo que cuidaremos con tanto aprecio que, si un día se rompiera, nuestra alma se partiría en tantos pedazos que, inevitablemente, terminariamos por olvidarnos de recoger alguno... porque resulta que, cuando pierdes algo que realmente amabas, algo que realmente merecías, un trocito de tu alma se aleja para siempre de ti. Por eso es más fácil acumular basura en el corazón, porque no duele y parece mejor que tenerlo vacío. Existe una extraña tendencia que nos impulsa a ocupar cualquier ausencia visible. Pero claro, siempre se olvida que no todo lo que existe se ve...y de tanto aparentar, terminamos por dejar en blanco los espacios más importantes. Nos perdemos entre tanto adorno superflúo y, cuando queremos reaccionar, solo quedan un leve recuerdo de lo que un día fue relevante... pero ya no somos capaces de ser. Es demasiado tarde. 07 november YO siempre voy, Jamás veNgONo me hace falta cerrar los ojos para imaginar que estás a mi lado, cantándome al oído alguno de esos diez nuevos temas que, desde esta mañana, se hacen oficiales en mi memoria.
Estuve mucho tiempo escribiendo sobre cosas tristes, ya ves... no somos tan diferentes. No comprendí hasta hace poco que, en realidad, la vida son solo esos pequeños detalles que te hacen sonreír cada día. Rescato de mi memoria una mirada o, quizás, una proposición imposible para viajar al fin del mundo sin billete de vuelta. Recupero de mi pasado una tarde de verano o una confesión telefónica. Comprendo que cualquier mirada, cualquier gesto, cualquier caricia amiga vale hoy más que todo el dolor y todo el llanto que hayan podido acumular mis retinas a base de errores y equivocaciones que, desde mi perspectiva actual, parecen más lecciones mal explicadas que vivencias.
A la vida hay que ponerle ganas... tiempo, dedicación, enfásis, esfuerzo, sonrisas, ánimo y buenas intenciones. Lo demás sale solo. Luego estás tú y todo lo que siento al escucharte en el extremo opuesto a mis emociones actuales, como siempre... como cada vez que descoordinamos nuestros sentimientos porque, en el fondo, no nos conocemos... aunque yo sepa tanto de ti como lo que vibra en mi interior al oír tu voz quebrada componer una nueva melodía. Tengo muchas otras cosas. Por primera vez en mucho tiempo me siento parte de algo y doy pasos más firmes, camino con la cabeza alzada y la espalda recta. Ahora soy un cúmulo de primeras veces enredado en la idea de vivir sin mayor miedo que perderle o, quizás, que él me pierda a mi. Porque yo no conozco nada que dure siempre y, si te digo la verdad, prefiero pensar que más que perderse, los sentimientos evolucionan y pasan de esa timidez enamorada a una confianza cariñosa, a enroscarme entre sus piernas entre sábanas arrugadas y besos que se expanden por cada rincón de dos cuerpos desnudos que juegan a enredarse y convertirse cualquier tarde de lluvia... y pensar que, antes, mirar unos ojos que entregaban sus sentimientos sobre una bandeja verde era tintar mis mejillas de su color preferido. Y, sin embargo, escúchame... aún me late el corazón. Golpea fuerte mi pecho y da media vuelta cuando, desgarrado, me confiesas que en la planta de sus pies hallaste arena de otro mar... y me pregunto si se lo dijo ella o, quizás, nunca te llegó a enseñar tus manos y no te quedó más remedio que seguir queriéndola entre temores. Porque admitir que quieres a alguien nunca es fácil. Aunque parezca que va a estallarte en el alma ese pequeño secreto. Aunque siempre hayas creido que nunca pronunciarias esas dos palabras con plena convicción de que sí, de que esta es la buena y de que realmente merece la pena quitarse toda la ropa que cubre los sentimientos con mentiras, secretos y apariencias. Yo solo soy lo que tú ves en mí aquí y ahora, yo solo soy esa mitad que te abraza en medio de un suspiro. Y no, no espero nada. Yo no bailo con príncipes... pero serás para mí todo lo que busco. No tengo expectativas, no tengo listones ni barreras, cuando pienso en ti ni siquiera tengo máscaras o intenciones de ocultarme. Solo soy, solo siento, solo disfruto de cada segundo como si fuese el primero... nunca el último. Pero esta carta no era para ti, aunque te cueles en mis líneas...
Se trata de coger un tren, pero se vuelve terriblemente complicado cuando no sabes a que hora pasará y no te queda más remedio que esperar en el andén, solo y aburrido. Piensa que, a veces, el andén está tan abarrotado que no quedan bancos para sentarse a esperar... y te quedas de pie y, en ocasiones, llueve... y te mojas mientras esperas y el tren de tus momentos no pasa, sigues esperando y cada vez estás más agotado... entonces empiezas a pensar que tal vez te quedaste dormido mientras pasaba, que lo has perdido para siempre y que, es posible, que exista otro tren... y cambias tu momento por una mentira, por un ilusión que termina por descarrilar y dejarte de nuevo en el andén, más triste y más sola que antes, más desesperado y decepcionado. Luego aparece el tren, el tren de los momentos, el de verdad...y no te quedan dudas ni reparos, no necesitas mirar tu billete para confirmar que, esta vez, es cierto, es tu turno y subes, subes y te sientas y eres feliz, plenamente feliz... porque ya has encontrado lo que tanto habías esperado. Aquello que todas las señales apuntaban.
Ahora que lo tienes, ahora que estás en el primer vagón de tu tren...arriésgate. No te bajes antes de tiempo. Viaja hasta la última parada, hasta el fin del mundo... con los ojos abiertos y el corazón entregado. No tiembles, no temas, no dejes de sentir... y puede que, entonces, consigas comprender que, en realidad, nunca te quedaste dormido...
** Te regalo mi cintura... y mis labios para cuando quieras besar... te doy hasta mis suspiros... 06 november En la Planta de Tus PieSComo un pacto sin firmar... yo no espero más de ti, tú de mi no esperas nada. En la planta de pies traes arena de otro mar, te los limpio y me hago el loco... y como si esto fuera poco, antes roto que doblarme... antes muero que dejarte. Y no espero que seas nadie, para mí no es importante... yo no bailo con princesas, pero te haré reina del baile. Estoy a punto de romperme porque me gustas con coraje. Mira que te lo adverti, te metes donde no sabes... Ya te habrás dado cuenta, amor, que yo no hago cosas normales. Ven, que no voy a cambiarte, ni tu vida será otra... yo te invito a este lugar donde el amor no se equivoca.... [Alejandro Sanz]
En la planta de tus pies, en ese trozo de piel que duerme entre tus costillas, en el lóbulo de tu oreja, en cualquier punto indefinido de tu ingle, en esa zona que vive cuando muere tu espalda... voy a dejar un beso escondido en cada recoveco de tu cuerpo, en cada pliegue, en cada curva y en cada recta. Voy a dejar una caricia en cada milímetro de piel que se estremezca bajo mis dedos, un susurro para derretir tus sentidos bajo el ritmo de mis latidos. Dejaré un abrazo en un rincón secreto y te dibujaré un mapa de sonrisas para que lo encuentres cuando yo no esté y nos sintamos juntos, entre distancias que no se sienten y recuerdos que golpean fuerte la mente, porque tú estás siempre, en cada paso a cada instante... y, a veces, guardo silencios por no estropear la magia con el sonido de una voz que, de emoción, apenas se sostiene.
En la planta de tus pies duermen los pasos que diste para encontrarte conmigo. Y en la palma de tus manos aún se sienten las mías entrelazadas. En la comisura de tus labios se puede ver algún beso que remolonea, con toda esa pereza que me da separarme de ti cuando no queda más remedio que irme. El brillo de tus ojos conserva alguna de mis sonrisas, alguno de nuestros momentos y un atisbo de picardía que se intuye entre canciones que recuerdan instantes que aún consiguen hacerme temblar.
En la planta de mis pies, en la palma de mi mano, en la comisura de mis labios, en el brillo de mis ojos, en el centro de mi pecho, en el fondo de tu alma... tú. Yo...tE eNSEÑÉ a BEsAR cON bESOS mÍoS...InveNtAdos Por mí, Para tU Boca...
Aunque siga contando mi vida en días, el tiempo ha perdido todo su valor desde que te conozco. Ya no creo en los minutos o las horas... ahora solo tengo fe en los momentos, en los instantes... en el tiempo que dura la felicidad que, últimamente, es todo. No, ya no puedo pensar si es el momento oportuno o si ha pasado el tiempo prudencial que me permita sentir lo que estoy sintiendo. Contigo todo se desenvuelve con tanta naturalidad que me resulta imposible pararme a pensar si las cosas deben de ser así o no. Es esa extraña sensación de haber encontrado algo que siempre estuvo ahí, algo para lo que siempre estuve preparada. Es como si fueses esa parte de mí que me muerde los labios y me envuelve cuando estoy congelada.
A veces tiemblas y te encoges hasta hacerte silencio. En esos momentos, me gustaría arrancarme esta voz que solo sabe decir frases hechas y prestarte mi vista. Sé que si pudieras verte a través de mis ojos, te resultaría imposible apartar la felicidad de tu mente. Por que yo solo soy así cuando tú me miras, cuando tú coges mi mano y me dices preciosa al oído. Yo solo existo cuando tu eres conmigo. Ahora pienso que debiste haber estado aquí siempre, cada segundo pasado solo fue un segundo sin ti y, aunque en el tiempo real, ese que sigue contando sus horas por rutinas de horario, se diga que es precipitado o imposible, en el tiempo que he inventado para nosotros solo queda lugar para todos esos sentimientos que se gritan entre miradas y caricias que nunca se sacian.
** Y aprendí a quitarle al tiempo los segundos... tú me hiciste ver el cielo más profundo. Junto a ti creo que aumenté más de tres kilos... con tus tantos dulces besos repartidos. Me enseñaste a decir mentiras piadosas para poder verte a horas no adecuadas y a reemplazar palabras por miradas. Y conocí más de mil formas de besar...y fue por ti que descubrí lo que es amar... [Shakira] 04 november TienE que Ser PecadoEse momento descontrolado en el que la mínima distancia es demasiada y, por mucho que hagas, no alcanzas a saciarte. Ese instante en el que mi mente se aleja tanto que dejo de ser, de estar y de parecer... y todo lo que me rodea me invade, me siento pletórica y solo puedo desaparecer durante los nueve segundos que tardo en volver a sentir que podría ser de nuevo.
Nunca tengo demasiado de ti... ya te echo de menos... 03 november ConMigo nada Es fáciLEn realidad, nunca he sabido lo que quería. Tengo muy claro lo que no quiero, lo que no busco, lo que no estaría dispuesta a aceptar bajo ningún concepto... pero sobre mis propias metas tengo algunas dudas. Soy un desastre en la mayoría de los aspectos de mi vida y, casi siempre, reconozco mis errores cuando es demasiado tarde. Soy una miedosa sin remedio. No soy capaz de quitarme el peso del pasado de los hombros y recuerdo lecciones que solo me dicen que nada podrá ir bien mientras yo esté implicada en la historia. Solo sé aconsejar a los demás y ante los buenos consejos, tiendo a tomar la decisión incorrecta. Nunca tengo una idea clara de lo que quiero hacer. Soy terriblemente indecisa y me cuesta horrores elegir entre dos cosas que me gustan por igual. Soy una maniática con las faltas de ortografía, una quisquillosa con los giros bruscos de volante y una vergonzosa para los temas más absurdos. Nunca, jamás, podría pedir en un restaurante sin ponerme roja. Solo consigo comprar si voy sola. Soy incapaz de aparcar a la primera si me están mirando. Soy una impaciente y siempre pregunto ¿qué es? aunque no quiera saberlo. Me leo la última frase de los libros antes de empezarlos. No me gusta el pimiento, el tomate, las aceitunas, los guisantes, las lentejas... (lista interminable). Nunca recuerdo porqué me he enfadado, soy incapaz de guardar rencor. Puedo ser asquerosamente superficial e, inesperadamente, tan profunda que rozo la pedantería. Soy una preguntona y una cotilla. Me entusiasmo por las cosas más bobas y, sin embargo, carezco de interés para temas trascendentales de alto interés socio-cultural. No me gusta hacer planes por miedo a que se rompan pero, en secreto, estoy siempre fantaseando sobre posibilidades y aventuras viables. Siempre me estoy peinando el flequillo, me siento fea si no estoy maquillada y nunca conseguiré ser feliz con los pies mojados. Me encanta hacerme fotos pero nunca me gusta como salgo en ellas. Intento abarcar siempre más de lo que me es posible.... Soy la contradicción elevada al cubo y, probablemente, cuando creas conocer todas mis manías, las cambie de golpe sin avisar. Es inevitable, conmigo nada es fácil. 02 november Ven, te daré todos Mis sueñoS...... Que vivo de Ilusiones y así No sé vivir... Si, aunQue No quiera, PienSo en ti...
Puede que sea por lo que me dices entre susurros al oído. O, quizás, por lo serio que te pones cuando conduces. Cabe la posibilidad de que el motivo no sea otro que esas llamadas al ritmo de "She loves you" desde el trabajo. O las que nos enredan durante horas atados al fijo. Seguro que influye lo cómoda que me siento entre tus brazos. Lo segura que camino de tu mano. O ese ritmo apresurado al que me late el corazón cuando me besas. Es evidente que también cuenta tu forma de pensar, de ver el mundo y de expresar tus opiniones. Esa manera tuya de buscar respuestas en los libros, de convertir en naturalidad un tema tabú, de hacerme de rabiar a carcajadas... Debe de ser, como no, algo relacionado con esos nervios que revolotean en mi cuerpo cuando quedan diez minutos para verte, el brillo de mi mirada cuando te veo llegar o la afasia que manifiesto cuando me haces confesiones en voz baja... la misma que me impide responderte, decirte que yo también soy inmensamente feliz y afortunada por haberte conocido. En aspectos más superficiales, no puedo dejarme tus ojos verdes que se disfrazan de marrón para que yo quede como una despistada, tu sonrisa tímida, tus antebrazos (no puedo con eso), lo diferente que eres a todos los demás y lo guapo que me pareces desde cualquier ángulo, en cualquier posición y en cualquier instante. Obviamente, en la lista no puede faltar tus miradas furtivas en el cine, los mensajes que se añoran entre fotos multimedia, la banda sonora que eliges para secuestrarme entre besos, la forma que tienes de comprenderme y hacerme sentir especial, tus esfuerzos por ayudarme a vencer mis fobias, tu sinceridad y asertividad, el juego de las definiciones de diccionario, el enfásis que le has puesto a tu vena creativa, lo mucho que me gusta que me cojas y me eleves a la alturas, que me encierres entre tus piernas y me retengas durante diez minutos más, que me acaricies y que seamos capaces de reírnos juntos de todo, que me hayas enseñado tanto sobre animales y sus constumbres para perder el miedo a lo desconocido, que nunca seamos capaces de ver una película sin ir al cine, que te intentes aprender mis horarios, que me consultes para escoger tus días libres, que cuando estoy rodeada de gente solo pueda pensar en ti, que vinieras a conocer a mis amigas, que seas capaz de empatizar con mis emociones y, por supuesto, que consigas dormirme con un masaje...
Sí, no cabe duda, creo que por eso soy adicta a ti.
** Tengo que dejarte o no voy a llegar, me gusta cuando duermes y odio madrugar... no tienes porqué sentirte mal, te echaré de menos hoy... Te echaré tanto de menos, que aunque busque una palabra no habrá nada que me ayude de verdad... [Piratas] ** 01 november I´m Out Of Faith... It is How I feeLA veces la vida te enseña una lección equivocada. Te pone un mal ejemplo y te lo repite tanto que terminas por pensar que es la única verdad existente. Luego, tratas de aplicar tu aprendizaje a todos los casos que encuentras por el camino. A fin de cuentas, es tu verdad. La única que has conocido. La que te ha hecho llorar y pensar que quizás no merezca la pena, que es posible que tú no sirvas para nada más. Pero no existe ninguna verdad irrefutable y es posible que, por una vez en tu vida, estés a punto de aprender la lección correcta. Esa que te hace sonreír y pensar que, tal vez, no sea tan difícl ser feliz.
En realidad, consiste en tener paciencia. Estoy llena de miedos, de desilusiones, de errores y de desengaños. Me cuesta creer en las personas. Tiemblo demasiado y desprendo inseguridad cuando bajan las luces. Alguien me dijo alguna vez que, si deseaba resultados distintos, no repitiese los mismos pasos. Me siento absurda a veces. Es como si quisiese caminar por dónde no existe camino y todas las voces me regañaran por hacerlo. No quiero repetir los mismos pasos pero parecen ser los únicos. Puedo probar a cerrar los ojos y dejarme llevar... no saber los pasos que doy y solo comprender el punto al que he llegado, pero cerrar los ojos implica perder el miedo. Y hay miedos que arraigan en el alma con tanta fuerza que parecen una parte más de ella.
** Su cuerpo mi lecho... mi pecho su almohada...** |
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