Profiel van SaraPut THe BlaMe On MamE...Foto'sWeblogLijsten Extra Help

Weblog


    10 november

    Ya No Hay BanDeRas Tuyas en Mi PiEL

     
     
    No existe el camino equivocado, pero si la persona que se equivoca al escoger. Eso es lo más difícil de comprender, que somos humanos. Cometemos errores. A veces sabemos solucionarlos, otras, simplemente, nos quedamos atrapados en ellos. Y esa es la peor parte... cuando un error se convierte en tu propia vida y cualquier escapatoria te parece imposible.
     
    Yo te elegí. No fue como las veces anteriores, con esa limitación implícita en las opciones, no fue una decisión compleja, no lo pensé... aposté por ti desde el primer instante aunque apenas te conocía. Te imaginé muy distinta, digamos que te idealicé. Esa absurda tendencia humana a ver perfección donde solo hay defectos. Yo y mi lamentable condición humana, ese lastre...
     
    Te infravaloré, esa es la verdad. Pensé que contigo sería tan fácil como con el resto. Nunca tuve problemas en eso, yo era una chica lista de clase media con cierta facilidad, de esa clase de chicas que nunca se ponen de mal ejemplo, de esa clase de chicas que no fracasan. O al menos creía serlo hasta tu llegada. Tu cambiaste esa parte de mi que creía en la suerte. Tu me hiciste comprender que nadie regala nada y que no hay mayor decepción que la de un esfuerzo no recompensado.
     
    Me tiraste al suelo a la primera oportunidad. Y yo caí sin apenas darme cuenta. ¿Cúal fue mi fallo entonces? No sé, supongo que el mismo de siempre: no creer en ti. Eres más, mucho más de lo que yo podría tan siquiera soñar. Y aún no acabo de comprender la magnitud de tus dificultades.
     
    Lo cierto es que te queria. Anhelaba con toda mi alma conseguirte, llegar a ti... finalizarte y hacerte mía. Poder presumir ante el resto, sentirme algo mejor por el simple hecho de haber conseguido domarte... pero, decepción tras decepción, hiciste de mí un horrendo fracaso. Una mera sombra inerte que soñaba con un imposible. Te reías en mi cara con cada medio punto que me arrancabas, con cada pregunta imposible... me hundiste. Y, aún en el fondo del abismo, seguí albergando esperanzas. Lo conseguiría. Por eso no te dejé cuando tuve la ocasión. Por eso y por el miedo. Ese maldito miedo irracional a lo desconocido. Esa cobardía innata que me viene genéticamente adherida en cada célula de mi cuerpo. Lo que siempre me frena. Lo que nunca me dejará triunfar.
     
    Hoy todo ha cambiado. Ya no es lo mismo de antes. Ya no estoy contigo porque te quiera. Es más bien algo relacionado con la costumbre, con ese miedo que he nombrado antes. Es falta de incitiva, hastío, autoengaño... es la sensación de haberme tragado las llaves de mi celda. Me he autoencerrado en ti. Y, sin quererte, sigo luchando por conseguirte... pero esa falta de ganas, ese cansancio, esa decepción contínua hace de cada bache un muro. Y ya no me apetece treparlo. Ya no siento que mi mundo se rompe cuando me lanzas al suelo. Ya no duelen las caídas como antes porque ya he vivido todo lo que podía vivir contigo. Estás agotada. Y yo contigo.
     
     
    [Para todo aquel que no esté relacionado con la metáfora, ese gran invento literario, aclararé que no hablo de una persona. Es algo más sencillo. A ver si lo adivinas...]
    06 november

    No QUiero Un DEspeRtar, Los QUierO Todos

     
    Egoísta. A veces, demasiado avariciosa. Asfixiante. Necesitada. Exhausta. Agotada. Caprichosa. Enfermizamente enamorada.
     
    No puedo conformarme con menos. No puedo dejarte estar dos segundo sí sé que podrían ser tres. Mejor cuatro. En ese punto en que el amor se vuelve necesidad. Y nada basta. Y parece que vas contracorriente porque nunca te cansas de él... y la gente me dice que un año es bastante para matar cualquier sentimiento. Y el mío solo ha cogido más fuerzas.
     
    A veces no sé qué pensar. No sé si el fallo está en mi o en el resto. O si esta es otra de esas cosas de las que solo se cuenta la mitad. Y la otra mitad... la otra mitad es demasiado íntima para ver la luz. QUizás sea por eso de hacernos los duros, de pasar de las cursilerías, de ser independientes... la que fue mi bandera antaño... lo que yo fui... y lo que soy. ¿En qué me he quedado?
     
    En nada. Una mera esclava. Entregada a una pasión que no controlo. Presa de mis propios sentimientos. A veces me falta el aire. Y solo puedo respirarlo cuando lo exhala tu boca. Loca. Puede que un poco. Equivocada. Quizás. O, tal vez, quepa la posibilidad de que tenga razón. De que todo lo que digo, hago y pienso sea realidad, sea lógica en estado puro... sea la consecuencia de una serie de hechos encadenados que han desembocado en este estado de embriaguez mental. Como siempre, exagerada. Quizás  (y definitivamente) sea tan solo cuestión de hormonas.
     
    Necesito tanto... y, de un soplo, me quedo sin ganas. Y solo quiero dormir. Olvidarte durante ese segundo que me obliga a odiarte. Y luego llamarte para disculparme. Aunque no tenga la culpa. Tu número está ocupado. Ya me estabas llamando tú. Aunque no fuese tu culpa. Es mutuo. Ahora lo sé.
     
     
     
    *