| Profiel van SaraPut THe BlaMe On MamE...Foto'sWeblogLijsten | Help |
|
28 december DosMilSeiS
A veces mi alegría se convierte en desgracia y, cuando menos me lo espero, todas mis desgracias se convierten en una enorme alegría. Así aprendí que, de todo lo malo, surge algo bueno y que la perfección solo existe en la fantasía. No hay nada que no contenga un pero, una duda o un atisbo de miedo. Será porque, ni nosotros mismos, somos perfectos.
Eso es lo más práctico que he aprendido de este año que termina: a aceptarme a mí misma tal como soy, con mis defectos y virtudes. A reconocer que ni soy perfecta ni conseguiré serlo nunca pero, también, a valorar esas pequeñas cosas maravillosas que, como todo el mundo, yo también tengo. La vida no consiste en caminar por detrás o adelantarse al resto… se trata, simplemente, de aprender a caminar al lado de tus seres queridos. Comprender que tan solo somos una parte más del mundo, ni más ni menos necesaria… pero imprescindible para nosotros mismos.
El año que se aleja me ha dejado una afirmación implícita en la mirada: la felicidad aparece cuando menos la esperas. Es una verdad de esas que suenan a frase hecha y suele escucharse cuando menos apetece pero, cuando ya la has tachado de mentira, se presenta ante ti tan cierta como una bocanada de aire fresco. Estamos hechos de casualidades. Los planes son ideas prefabricadas que rara vez salen bien. Los mejores momentos son aquellos regalos inesperados que nos recuerdan que la verdadera magia reside en lo impredecible. Los cabos sueltos son cuerdas libres para amarrar otro barco… y nunca se sabe, puede que sea uno lleno de sonrisas. El mayor riesgo es no arriesgar.
He comprendido, al fin, que los propósitos son, simplemente, planteamientos erróneos. Nos pasamos la vida proponiendo pequeños cambios a nuestras vidas, pensando en la multitud de posibilidades que ofrece un nuevo año, una fecha determinada, un acontecimiento relevante… y no nos damos cuenta de que los cambios no se producen cuando nosotros los programamos. No somos máquinas diseñadas para empezar a ser en cierto momento, solo somos nosotros mismos… y no consiste en decir tal día empezaré a… es saber reconocer el día que ese cambio es viable. Yo soy así, de esta manera, porque ahora mismo no sé ser de otra diferente. Tengo que comprenderme y quererme aquí y ahora, sin buscar un posible cambio o hacer mil promesas imposibles que nunca llegan a nada porque yo soy, simplemente, yo.
También he descubierto que no debes buscar la felicidad en brazos ajenos. Es gratificante saber que alguien te quiere de verdad, contemplarte en unos ojos que te observan rebosantes de amor… siempre es hermoso saberse querido. Pero, sin amor propio, cualquier amor ajeno es insignificante. La felicidad es la meta de todo camino, ¿por qué no utilizar tus propios pies para alcanzarla? Si basamos nuestras sonrisas en lo que otros piensan de nosotros, nunca seremos plenamente felices porque las personas no son perfectas y, en su imperfección, terminan por destruir una apuesta tan vital como esa.
Como cada año, termino sabiendo que todos estamos solos. Somos seres individuales rodeados de otros seres, individuales a su vez, que se agrupan para hacer más amena la soledad. No consiste en ser siempre felices, en poner siempre buena cara o en vivir entre acordes musicales y arco iris de colores. La amistad, el amor o la familia se basa en lo bueno y lo malo, en aprender a no separar las manos cuando las adversidades te alcanzan. Se trata de saber escuchar una alegría con la misma atención que un llanto. Estar cerca sin necesidad de estar juntos. Establecer un vínculo más sólido que la cercanía, la constancia, o el tiempo… establecer una unión basada en los buenos recuerdos, en el afecto, el respeto y la confianza. Saber que bastará un silbido, un guiño de ojos o un susurro al viento para tenerte a mi lado. Dejarme caer con los ojos cerrados con la certeza de que tú acudirás a sostenerme. No, no consiste en encadenar un alma… tan solo en entrelazar dos de una manera tan suave que parezca magia.
Me quedan, como no, recuerdos más terrenales de este año 2006. He olvidado mis propósitos de año nuevo, los deseos que pedí y las esperanzas que tenía… pero sé que, de alguna manera, he cumplido con todas mis expectativas. Me encuentro más centrada, más segura de mí misma y más satisfecha con mi rutina. He comprendido muchas cosas, he terminado por olvidar otras. He llorado, he reído, he acertado, me he equivocado, me he enamorado, he dicho adiós, he vuelto a empezar, he viajado, me he divertido, he aprendido cosas que no vienen en los libros y, como no, cosas que sí, he soñado y he visto algunos sueños convertirse en realidad, he afirmado, he negado, me perdí y volví a encontrarme… y, aunque casi siempre estoy, también he sido.
Solo me queda desear… feliz Dosmilsiete! 26 december TeNemos El RéCord del munDo en QuerErnos...Cuando todo te val mal, te refugias en la idea de que, algún día no muy lejano, todo ese mal será compensado con alegrías. Tus amigos, tus familiares, la gente que comparte contigo los días, te consuela y te asegura un destino mejor, te recuerda que mereces algo más y te crea unas esperanzas que, ciertas o no, son necesarias. Cuando todo se hunde, esas personas son tu tabla de salvación pero, ¿dónde aferrarte cuando todo va bien?
No existen refugios para las sonrisas. Es absurdo pensar que alguien que tiene todo y es completamente feliz necesite ser rescatado pero es real. Cuando eres tan feliz que sientes que podrías contagiar al planeta entero, solo una cosa puede hundirte: darte cuenta de que tu alegría se queda en ti y en los dos centímetros que rodean tu propio cuerpo. No existen preguntas, ni siquiera frases hechas o interés alguno que te hagan sentir poseedora de algo que podrías compartir. ¿A quién culpar entonces? ¿Es el ser humano egoísta por naturaleza? ¿Solo somos capaces de permanecer en las penas? ¿La felicidad no es un tema de interés?
Hay sensaciones que solo pueden comprenderse cuando se han vivido desde dentro. Todos los intentos de empatizar con una situación no vivida, son inútiles. Por eso, quizás, nos cueste menos empatizar con una pena. Rara es la persona que, en algún momento de su vida, no ha tenido ganas de llorar. Todos hemos estado tristes y, por algún motivo incomprensible, las tristezas se asemejan más que las alegrías. Nos hacen sentir más cerca y, por tanto, nos implicamos más. Existen cientos de frases hechas, de fórmulas escritas de antemano para apoyar a un ser querido ante una desgracia pero, cuando se trata de una felicidad rutinaria, los oídos se cierran automáticamente. Nadie quiere escuchar esas pequeñas alegrías de a diario. No hablo de grandes acontecimientos como un primer beso, una boda próxima o un nacimiento. Hablo de algo tan simple como sentir que quieres a alguien con solo mirarle a los ojos, hablo de ese amor o de esa sonrisa a media tarde, cualquier día, a cualquier hora.
Entonces te sientes solo. La boca se te llena de pequeñas anécdotas que contar y solo encuentras puertas cerradas a tus ganas. Nadie quiere saber que eres feliz, a nadie le parece interesante escuchar que has tardado veintidos años en comprender lo que significa querer a alguien... a nadie le importa porque no existe una frase que utilizar como respuesta. No se puede opinar sobre algo perfecto. Poco a poco, tu felicidad se vuelve un pequeño secreto y buscas cualquier tema trivial sobre el cual conversar sin sentirte culpable. Ahora entiendo porque las parejas enamoradas solo saben hablar del tiempo, los impuestos o el tráfico.
Luego, cuando llegas a casa y suena tu teléfono... o cuando miras la foto que descansa en tu mesilla de noche, cuando miras el fondo de pantalla de tu ordenador o, simplemente, ves tu sonrisa reflejada en un espejo... solo entonces comprendes que no estás sola. Ya no se trata de ellos, de que puedan comprender o no lo que estoy sintiendo... se trata de ti y de mi, de nosotros juntos ante todo... y, todo lo demás, es solo el resto.
25 december Colocaba la trastiendaColocaba la trastienda cuando comenzaron a sonar las sirenas. No tuve tiempo para dudar, salí disparado a la calle dejando todo tirado en el suelo. Eché rápidamente el cierre y bajé la persiana metálica. Luego, me escondí tras el mostrador. Esperé un par de horas, hasta que volvieron a sonar las sirenas. Solo entonces, me sentí a salvo. Volví a abrir la tienda, como dictaba la nueva ley. La calle estaba desierta, solo algunos se atrevían a asomarse a sus ventanas para tratar de averiguar qué zona de la ciudad había sido víctima del nuevo bombardeo.
Yo no quise saberlo, volví a la trastienda y seguí colocando las estanterías. Nadie entró en la tienda aquella tarde. 19 december My ReaSonNo soy perfecta. Hay muchas cosas que desearía no haber hecho nunca, pero sigo aprendiendo. Quiero que sepas que he encontrado una razón para mi, para cambiar como solía ser, una razón para empezar de cero, para mostrar una parte de mí que no conocía, una razón para todo lo que hago... y la razón eres tú.
[Traducción libre. "The Reason" de Hoobastank]
Ayer dijiste que no creías en las casualidades que, algo tan simple como una canción, suena justo cuando tú necesitas escucharla. ¿Nunca vas a equivocarte? ;)
15 december SiemPre Nos qUedará PariSSiempre nos quedará Paris. Saber que Porte Clichy no es Place Clichy. Nuestro primer desayuno juntos a la francesa. Un hotel con vistas a un cine, pathé. Un paseo por Montmartre siguiendo el rastro de Amelié. Les deux moulins. Rue Lupin. Ser autosuficientes haciéndonos fotos. Rue San Vincent. Desvelar sorpresas en la parte trasera del Sacre Coeur. Tú y tus besos alocados. Entrar al Sagrado Corazón. Montar en un tiovivo. Comer a ciegas y acertar con el plato. Ir en metro a la Torre Eiffel. Subir a lo más alto y ver anochecer entre hierros. Yo y mis besos esponjosos. Locuras en un ascensor. Un paseo hasta el Arco del Triunfo. Las luces de navidad, mil sonrisas. Los Campos Elíseos. Cogidos de la mano, siempre. La mujer que nos intentó estafar en el metro. Los crépes de nutella. El frío que hacía en la calle. Finalizar el primer día comiendo en la cama unas hamburguesas. Empezar el segundo día a toda prisa porque en quince minutos nos quedamos sin desayuno. Caminando hasta las Galerías Lafayette. Desvelamos otra sorpresa. La plaza de la Ópera. ¿Te he dicho que te quiero? El Louvre. Un montón de chinas profesionales. Je t'aime! Un paseo por el Sena. Se nos antojan unos bocadillos. Pago yo. No, pago yo. Y la mujer se ríe. Notre Dame. Las palomas que parecen moscas. Intento de robar una vela. Somos buenas personas. Firmamos por la paz... por nosotros. Por conocer a súper Sara. Por enamorarme de ti. El instituto del mundo árabe. Nueva vista desde las alturas. Je t'adore! Volvemos al centro comercial. Vacas de andar por casa. Un regalo para mi perrito. Pequeño descanso en el hotel. Perdidos por Monmartre. Ya ha oscurecido. El Sacre Coeur de noche impresiona, ¿verdad? ¿Te he dicho que eres lo mejor que me ha pasado en la vida? Se nos olvida enviar las postales. Cenamos en el restaurante de Amelié, pidiendo a ciegas. Volvemos al hotel dando un paseo. Conseguimos dormirnos tras prepararnos para el regreso. Se acaba Paris. Evitamos que nos estafe el taxista. Pasamos mucho frio. Esperas en el aerouperto y... au revoir!! 12 december You'Re the One THing I Can't Get EnouGh to...Dicen que un gran amor es aquel que te cambia completamente. Luego, se callan y no dicen nada más. Como todas las grandes afirmaciones, se queda en el aire esperando que la comprendas incondicionalmente. Y, sin duda, se trata de otra realidad condicionada por el receptor directo de los hechos. Es decir, solo es verdad si tú lo vives como si de una verdad se tratase. No obstante, creo que tiene mucho de cierto.
Un gran amor se mete en tu sangre, se adhiere a tu alma, empapa tus sentidos, se cuela entre tus huesos... juega con tu sonrisa, descontrola tu sueño, modifica tus suspiros, nubla tu vista, cambia tu forma de ver el mundo, te vuelve más y tambien menos, te pone boca abajo, te da la vuelta, te gira en círculos... un gran amor se introduce tanto en ti que, cuando quieres darte cuenta, ya no eres sin él... y, de un modo incomprensible, toda tu estructura ha cambiado para adaptarse al nuevo huesped.
No existen horas en mi día para todo lo que quiero hacer. Siento que solo me exigen, me piden, me reclaman... y yo no puedo. Intento hacer las cosas bien y me encuentro con indiferencia. Porque ya no parece de verdad, porque parece que lo hago por cumplir. Entonces pienso que yo nunca he hecho nada por cumplir, que no comprendo la diplomacia ni los protocolos y me da la risa porque me doy cuenta de que, en realidad, no me conocen como yo creía. Intento por todos los medios arañar mi tiempo para adaptarlo a todos aquellos que me quieren y me doy cuenta de que solo una persona escurre el suyo para estar conmigo. Eso me da que pensar. Y no, no entiendo que puede tener de malo querer estar contigo. Toda la vida pensando que nunca me ocurriría nada tan maravilloso y cuando me sucede, todo son obstáculos. Las mismas voces que una vez me dijeron "no te preocupes, te mereces algo mejor", eclipsan mi felicidad ahora que ese algo mejor ha llegado. No, claro que no lo entiendo.
Me decía un amigo ayer que últimamente se sentía perdido. Que yo tengo mis estudios, mi trabajo, mi novio... y él no tiene nada de eso. Las cosas no son así. Para saber quién eres y dónde estás solo necesitas ubicarte a ti mismo, conocerte. Saber como reaccionarás ante lo imprevisible. Saber la capacidad que tienes de hacer y aprender. Eso me da que pensar que yo tengo una dirección postal, cuatro de mail, un fotolog, un teléfono fijo y otro móvil... y, sin embargo, la gente sigue sin localizarme. Tal vez yo esté más perdida por tener todo lo que aparentemente tengo. Tal vez exista una ley no escrita que diga que hay que elegir, que no se puede tener todo. Que las afirmaciones son inamovibles y que el pasado es todo el futuro que existe. Tal vez esa ley sea tan absurda que me obligue a separar dos aspectos de mi vida que quiero tanto y termine por partirme en dos mitades en eterno enfrentamiento. Yo no quiero eso pero, siendo realistas, pocas veces consigo lo que quiero.
Me duele enormemente que nadie me pregunte por ti, ya ves... algo tan absurdo como eso. O que me reprochen que solo mencione tu nombre. Y me da que pensar porque, parece ser, que solo escuchamos cuando alguien sufre o lo pasa mal. La felicidad ajena no interesa. Dar consuelo es fácil, existen un par de frases mágicas que quedan bien con todo. Alegrarse de corazón es más complicado. Implica un alto grado de altruismo. Me molesta, además, que achaquen todo lo que hago a ti o a mis ganas de estar contigo. O que te pongan a prueba, que te juzquen sin conocerte, que te cuestionen... ¿por qué no puedo, simplemente, decidir por mi misma?
Y entonces hago algo tan estúpido como borrarte de mis palabras para que todos sean más felices... todos menos tú y yo. Pienso que no merece la pena sacrificar mi felicidad por la de nadie, que nadie haría algo así por mí... y entonces me vienes tu a la mente y sonrío porque, tu felicidad, es la mía... y es tan fácil como dejar de fingir y vivir como realmente deseo... y decirte que te quiero en cada frase, en cada mirada, en cada gesto... siempre. 11 december Me EntRò La MelanColía... y Te Tenía Que HabLaRCuando menos te lo esperas, el pasado se cruza contigo y te mira a los ojos directamente. Entonces, ya no se trata de lo que fue... todo se reduce a lo que es. De un modo u otro, comprendes que todo lo que te queda es el presente. Y, en realidad, no necesitas más.
Una vez quisiste saber cuál era la diferencia. Creo que, a veces, no se trata de comparar... se trata de aprender a distinguir. Darse cuenta de que no todo es lícito, de que no todo esta bien... de que no se puede disculpar eternamente una actitud cuya principal victima eres tú misma. La mayoría de las veces, la principal diferencia es la más insignificante porque el detalle más nimio se convierte en el más vital a la hora de elegir.
Entonces, en ese preciso instante comprendo que yo nunca quise ser. No me enfrentaba a la realidad con los ojos abiertos. Buscaba ciegamente un refugio a lo absurdo de mis actos, a esa parte de mi que no me comprendía. Hasta que me di cuenta de que, por incoherente que resulte, todos los puentes que tendía para huir, terminaban en el mismo camino. Me alejaba en dirección a mis errores. Repetía constantemente un patrón, achacando mis desgracias a actos ajenos cuando la única responsable era yo misma y mi incomprensible manía de dar patadas, descalza, a la misma piedra. Vivía entre imposibles para tratar de olvidar lo imposible de mis emociones. Buscaba la manera de convertir en realidad mis sueños, sin darme cuenta de que yo no quería vivir la realidad... porque vivía atrapando sueños.
Tú eres la diferencia. Es tan simple como eso. 07 december NoBody SaiD It Was EasY...- ¿Por qué no puede ser todo perfecto?
- Porque, si fuese perfecto, parecería mentira.
Nada aterra más que una mentira. Las mentiras son perfectas, son utópicas, imposibles... las mentiras contienen todos nuestros deseos realizados y, sin embargo, nadie quiere vivir en una mentira. Porque las mentiras no son reales y, por tanto, no existen. Vivir una mentira no es vivir... es imaginar una vida que nunca llegará a ser.
No somos perfectos. Puede que, envueltos en el vaho que empaña una mirada enamorada, podamos parecer tan perfectos como soñamos que podríamos ser... pero no lo somos. Yo no necesito que seas perfecto para quererte. Yo te quiero a ti, tal como eres... y tú eres la suma de tus defectos y virtudes. Yo soy todos los errores que cometo, mi forma de disculparme y los aciertos que te hacen sonreír. Y juntos, no somos perfectos... solo somos dos que durante unos segundos imaginan ser uno. Y lo consiguen si aprietan fuerte los ojos.
Nadie dijo que fuera fácil, pero yo no quiero volver al principio. No quiero llegar y decirte que lo siento, no quiero convertir el amor en un asunto ciéntifico. Quiero que aprendas a quererte como yo te quiero, que aprendas a mi lado... y que, juntos, hagamos de cada día un principio nuevo... un eterno comienzo con toda la magia que solo el tiempo otorga.
Nunca creí aquello de "amar significa no tener que decir nunca lo siento". Quién ama de verdad a un ser real, comete errores. Solo la perfección ignora lo que es disculparse. Y yo no te quiero perfecto... porque entonces, no te querría a ti.
04 december Cierra Los Ojos Por Un MoMentOCierra los ojos por un momento, respira hondo y deja que sus sentidos se sumerjan en el paisaje que le rodea. Capta todas las sensaciones, aromas, sonidos, movimientos y silencios que ocurren a su alrededor. Luego, abre los ojos... y en su mirada se funde el paisaje que guardó en su retina y la visión que, en ese mismo instante, está creando un nuevo registro en su memoria. Ha vuelto a casa.
De pie en la verde ladera que se exitiende a la entrada del pueblo, con un hatillo de tela marrón a sus pies y el cansancio atado a sus rodillas piensa que quince años no son nada. La tierra sigue firme bajo sus pies, la hierba conserva ese verde intenso que le hizo llorar al partir, el agua del pozo aún brota cristalina y los árboles, como cada primavera, renacen plenos y fuertes. El pueblo sigue oliendo a pan y aceite, a lavanda y romer, a hierbabuena... las calles pedregosas siguen siendo angostas y acogedoras, la Iglesia aún está en el centro de la plaza y la fuentecilla que se ubica en su centro, aún conserva la moneda que lanzó antes de partir... aquella a la que pidió que, a su regreso, el pueblo no hubiera cambiado.
A medida que se introduce entre la muchedumbre, que avanza por las calles y recorre los callejones, comprende que nada ha cambiado, tal como deseaba. La señora que llenaba el cántaro de agua a las once de la mañana sigue en su puesto, el anciano que se sentaba a tomar el sol en la puerta de su casa lo sigue haciendo, aquellos niños que jugaban a ser mayores siguen jugando... y el aire que acaricia sus mejillas dándole la bienvenida, es exactamente igual al que le acarició una vez diciendo hasta pronto.
Quince años de aventuras, de incertidumbre y de viajes inesperados... quince años conociendo a gente que cambiaba con el amanecer, de paisajes que duraban un suspiro, quince años de percances y derrotas, de victorias y de llantos. Quince años buscando una vida mejor, una oportunidad, una pequeña fortuna con la que regresar a casa, al lugar que nunca cambia, para construir una familia junto a la mujer que dejó, enamorada, a la espera de un marido que solo regresaría cuando pudiera hacerla plenamente feliz.
Está nervioso. Recuerda sus rizos de azabache, sus ojos grises, su sonrisa de melocotón, sus mejillas encendidas tras aquel primer beso que sirvió de despedida, sus manos suaves y blancas, su pecho redondeado y jugoso... recuerda su belleza infinita, su dulzura, la calidez de su voz, el cariño de su mirada... y piensa que, cuando la vea, pedirá su mano y será eternamente feliz a su lado.
Entonces, pasa por la vieja fuentecilla que hay frente a su casa y siente una enorme sed. Se acerca a beber un trago y, en el reflejo del agua, un rostro desconocido le observa perplejo. Las arrugas del paso de los años, el agotamiento de las jornadas de viaje, la profundidad de una mirada que ha visto todo, la severidad de unos rasgos que han sufrido y han aprendido a luchar, la carencia de inocencia y de bondad... y, aunque quiere llorar, perdió todas las lágrimas en su viaje. Solo en ese momento comprende que el pueblo no ha cambiado, el paisaje sigue siendo el mismo... pero él ha cambiado. Él ya no es el mismo que una vez partió... y eso es algo que ni una moneda en el fondo de una fuente puede impedir. |
|
|