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22 februari When I LooSe MyseLf I think Of you Tu me salvas cada día. Sin pretenderlo o sin darte cuenta, haces que todo lo que entorpece mi sueño, se disipe.
Sin ti, seguiría siendo. No creo que desapareciese, ni nada por el estilo. Seguiría siendo porque, de algún modo, yo ya fui antes de ti. No, no se acabaría mi mundo. Podría vivir perfectamente sin ti pero no quiero. En la comisura de tus labios se esconde el secreto de mi felicidad. Eres todo lo que necesito para encontrar una sonrisa entre un millón de lágrimas. Eres la razón para no perderme, porque todos mis caminos conducen directamente a ti. Entre tus brazos, podría envejecer sin darme cuenta. Me robas los segundos a traicción y ni siquiera me importa. Te regalo cada instante de mi tiempo, sin ti, no los quiero... sin ti el tiempo se reduce al montón de minutos que me queda para verte...
Te quiero. No de la manera manida y aburrida que se repite automáticamente antes de colgar el teléfono. No, no te quiero de esa manera rutinaria que se deja caer entre beso y beso de buenas noches. Tampoco te quiero con la resignación de las imposibilidades, ni con la envidia de los comienzos... Te quiero cuando suena el despertador y regateas cinco minutos de párpados cerrados con mi horario. Te quiero cuando conviertes tus noes en mis síes para verme sonreír. Te quiero por cada detalle, por cada recuerdo, por cada una de las pequeñas cosas que solo pertenecen a nuestro nosotros y que, de ninguna manera, podrían pertenecernos por separado. Te quiero porque no sé como no hacerlo.
No sé si tengo toda la vida o solo esta noche para estar contigo, pero estoy segura. Me dejaría caer con los ojos cerrados en cualquier lugar del mundo porque sé que, por imposible que parezca, encontrarías la manera de cogerme a tiempo. Dejaste de sostener mi mano para empezar a sostener mi alma hace mucho tiempo ya. Formas parte de mi. Como las pecas de mis mejillas o el lunar de mi dedo índice. Intímamente mío.
De todo lo malo que nos pueda pasar juntos, siempre queda algo positivo en mis retinas: tú. Y con eso, dejo de necesitar más razones. Todo lo que siempre quise, pero nunca me atreví a pedir reside entre tu media sonrisa y la caída de tus párpados. Me envuelves, me agitas, me acompañas, me atesoras... me das la capacidad y las ganas. Contigo soy. Contigo, quiero ser.
(485) 15 februari Un puÑadiTo de Nadas para Una noche de ViernEs No soy, precisamente, lo que te prometí que sería. No creo que mintiese, la verdad. A veces tenemos una idea perfectamente estructurada y esclarecida en nuestra mente y, un día, sucede algo que la cambia por completo. Los pesamientos no son estáticos... los pensamientos se modifican constantemente. Los pensamientos están hechos de principios, situaciones y sentimientos. Los pensamientos son la parte de nosotros que toma las decisiones. Y sí, puede que ayer dijera una cosa y hoy diga otra... pero no significa, necesariamente, que mintiera entonces o mienta ahora... es, simplemente, cuestión de perspectiva.
A veces me quedo en nada. Puede que sea por falta de sueño o por falta de ganas, pero a veces me escurro por el desagüe y desaparezco. No me gusta estar por estar, ni ser por ser. Me deja hueca esa sensación de estar haciendo las cosas por inercia. No soy un robot aunque, a veces, actúe como tal. Pienso en desaparecer tantas veces al día que, sinceramente, no me sorprendería en absoluto perder un día mi reflejo en el espejo. Evaporarme, como el agua o las buenas intenciones... Como todas esas cosas que se quedan en el intento de empezar.
Soy, probablemente, la menos indicada. No sé para qué pero apuesto firme por mi incapacidad para ser un ejemplo. No destaco en nada, ni para bien, ni para mal. Soy anodina. Es una forma de vida. Pasar desapercibida. Una pequeña máscara para ocultar mi rostro... para que nadie descubra que la realidad no es muy distinta de la mentira... al final del día, todos cerramos los ojos... y, aunque no lo recordemos, soñamos. Todos tenemos sueños. Yo sueño con una cualidad significativa... algo relevante que añadir a las descripciones aburridas de los conocidos de mis conocidos... ese adjetivo acertado que da de lleno en tu ignoracia... esa palabra que dice de ti tanto o más que si la hubieran inventado a propósito...
10 februari Y Junto a Ti RecorrEré al Fin Las EstrellAS...Cuando me quise dar cuenta, habías desaparecido. Sí, ya sé, no puedo salvarte siempre... pero me salvaste tantas veces tú a mi y, sin embargo, cuando me necesitaste, no pude hacer nada. No, claro que tú no eras de las que piden ayuda. Siempre fuiste más fuerte que yo, más adulta que yo, más segura que yo y, con todo lo más que tenías, acabaste siendo menos. De alguna manera, te perdí.
No podemos responsabilizarnos de actos ajenos. No podemos hacer entender a quién no sabe escuchar, a quién no quiere... no puedo cargarme tu culpa sobre mis hombros y, a pesar de todo, me hubiese gustado hacerlo. Librarte de todo eso que, aunque aún no lo sepas, terminará contigo. Hay una línea muy fina entre la libertad y la despreocupación... entre la diversión y la irresponsabilidad. Eres mucho más que tu ahora. Eres tu mañana, eres lo que terminarás por ser, eres lo que otros serán por ti. No estás sola. Nadie está solo. Somos nosotros y el mundo que nos rodea. Somos nuestros actos y sus consecuencias. Somos lo que hacemos, lo que ofendemos, lo que decimos, lo que hacemos sufrir... Somos el día de hoy, pero también somos el de ayer y terminaremos por ser el de mañana. No, no se trata del ahora. No se trata del momento o de la libertad. Se trata de saber, de actuar en consecuencia... de ser consciente de que todo repercute en todo. Hay actos que se encadenan sin que lleguemos jamás a darnos cuenta. Dicen que el aletear de una mariposa en Sidney puede provocar un terremoto en Tokio. Yo digo que, quién eres hoy, determinará quién serás mañana. Errores. Todos cometemos errores. Los errores tropiezan con nosotros constantemente. Los errores esconden consejos bajo su fría coraza. Nos enseñan a acertar. Sin el camino erróneo, no existiría el correcto. El problema de los errores es que saben a miel. Se enredan en tu paladar y te tientan. Te hacen creer que no pueden ser malos, que no puede ser tan grave, que el fuego no siempre quema... y, al final, te abrasan. Te consumen por dentro.
Tengo miedo. Tengo miedo por ti pero también lo tengo por mí. Sé que no te voy a perder porque no eres solo en quién te has convertido. Eres quién eras la primera mañana de Agosto que llamaste a mi telefonillo. Eres, y siempre serás, la mejor amiga que pude haber tenido... y todo lo que venga después no nos pertenecerá. Ni tú ni yo seremos las mismas. Puede que el futuro no nos reconozco y que no nos quede más remedio que resignarnos a nuestra suerte... puede que hayas dejado tantas cosas en el camino que, cuando quieras recuperarlas, no consigas ni verlas. Y, pese a todo, lo que más temo no es el futuro, el presente o el pasado. Lo que más temo es que puede que, en algún momento, ni siquiera llegue a importarme. 07 februari EnvidiAEnvidia. Tristeza o pesar del bien ajeno. Emulación, deseo de algo que no se posee. Un mal común, una pandemia. Para muchos, un motor. Una forma de vida, quizás. Una piedra con la que tropezar en el camino hacia la felicidad.
Envidiamos a diario. Sentimos celos de los bienes ajenos, de su felicidad, de su suerte, de su fortuna, de su apariencia, de su fama... sentimos celos al encender la televisión, al leer el periódico, al escuchar la radio... Envidiamos porque tenemos un concepto erróneo de la felicidad. Creemos que ser feliz es tener más, tener lo que todos desean, estar por encima del resto. La felicidad es aprender a valorar las pequeñas cosas. Las que no se venden en las tiendas, las que no se anuncian en televisión, las que permanecen cuando todo lo demás se ha ido.
Envidia. Común y poco apreciada. Todo el mundo envidia, pero nadie reconoce hacerlo. Envidia sana, dicen. Eufemismos disimulados, burlas. ¿Nunca has soñado con algo mejor? Un trabajo mejor, un coche mejor, una casa mejor, un cuerpo mejor... Todo es mejorable. Vivimos en una era en la que nada es suficiente. Nunca basta. Siempre existe la posibilidad de mejorar. Por eso envidiamos. Tengamos lo que tengamos, alcancemos lo que alcancemos, dejaremos de disfrutarlo en el momento en que descubramos que existe ese algo mejor que está fuera de nuestro alcance. Anhelamos, deseamos, envidiamos...
Evidia. Sí, lo reconozco. Soy una envidiosa. Envidio a la gente que realmente sabe escribir, que es capaz de transmitir con palabras lo que yo me muero por decir. Me da envidia la gente que aprueba asignaturas por las que yo desespero con facilidad y notas altas. Me da envidia la gente que tiene suerte, que gana sorteos, que encuentra dinero por la calle, que gana la lotería... Me dan envidia las personas que viajan casi gratis, las personas que han recorrido medio mundo, que hablan idiomas, que tienen historias que contar... Me dan envidia las personas inteligentes, las personas interesantes, las personas que eclipsan al resto... Envidio lo que no poseo. Envidio lo que deseo poseer. En el fondo, la envidia no es más que un ejercicio de autoconocimiento. Aprender a observarnos. Vernos por dentro. No, no somos lo que tenemos. No somos lo que aprendemos, lo que comemos o lo que hacemos. Somos lo que deseamos. |
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