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    28 juni

    Cuarta PaRte

     

     

    La mirada que le devolvió el espejo no era la suya. Estaba mucho más cansada, más intranquila, más inquieta… y es que, desde el primer asesinato, Roberto no podía dormir bien. Nunca antes se había enfrentado a algo parecido. Él estaba al mando de la operación y el no tener datos significativos que ofrecer a sus supervisores le resultaba tremendamente incómodo. Necesitaba algo definitivo, algo que le permitiese atrapar, de una vez por todas al culpable de aquellas muertes.

     

    Una nueva víctima había aparecido aquella misma mañana. Su nombre era Alejandra, de Pontevedra.  Casas dictaminó que había estado encerrada durante casi un mes, tenía marcas de cuerda en las muñecas y los tobillos, pero le habían alimentado bien durante este tiempo, no como el otro caso de secuestro. Finalmente, habían terminado con su vida con un veneno muy fácil de adquirir: lejía. Le habían obligado a ingerir una gran cantidad de esta sustancia, lo cual había destrozado su cuerpo por dentro.

     

    Por los datos obtenidos gracias al forense, Laura pudo descubrir que se trataba de Niobe, otro de los pseudónimos sin descubrir. Ya solo quedaban siete personas por encontrar. Cañas llegó alterado al despacho de Laura.

     

    -         - Ha desaparecido una de las personas que teníamos bajo vigilancia.

    -         - ¿Cómo? ¿Pulsó la alarma?

    -         - No. Su madre ha llamado esta mañana. Pensaban que estaba en su habitación pero, al entrar para despertarle, se han dado cuenta de que no estaba.

    -         - ¿Qué indica la señal GPS?

    -         - Eso es lo mejor de todo. La pulsera estaba sobre su cama. Alguien se la había arrancado.

    -         - ¿Qué sabemos del desaparecido?

    -         - Firmaba sus relatos como Trent Reznor y en el relato que envió relataba la historia de un suicidio que termina siendo un asesinato.

    -         - ¿Y cómo muere?

    -         - Un disparo. Es posible que nuestro sospechoso esté armado.

     

    El departamento de búsqueda y rastreo no daba abasto. No solo tenía los dos sospechosos sin identificar, ahora también una posible victima que había desaparecido y las siete personas que aún no habían dado señales de vida y que, con los antecedentes del asesino, podrían encontrarse retenidos contra su voluntad.

      Jorge Pérez era el jefe de departamento. Llevaba doce años en el cuerpo, pero solo seis en búsqueda y rastreo. Le apasionaba su trabajo, sabía hacerlo muy bien y con la mayor eficiencia posible, pero este caso estaba acabando con su paciencia. No sacaban nada en claro. Habían conseguido entrar en el correo electrónico de los dos sospechosos y estaban leyendo todos sus emails, con la esperanza de encontrar alguna pista que pudiese llevarles a su paradero actual.

     

    -         -  Tenemos algo.

    -         - ¡Pérez! Ya era hora. Pensaba que os habíais olvidado de nosotros.

     

    La rivalidad entre Cañas y Pérez era conocida en todo el cuerpo. Cañas llevaba años queriendo el puesto de Pérez, pero eso era imposible mientras Pérez siguiese siendo tan eficiente en su trabajo. Por eso, las complicaciones de este caso, abrían una pequeña esperanza para Cañas, que veía en el fracaso de Pérez la única posibilidad para su ascenso.

     

    -         - Déjate la ironía en casa, Cañas. Se trata de Cuervo. Se llama Samuel y vive aquí, en Valladolid. Entre sus emails, hemos encontrado una factura de compra de hace seis meses. Vienen todos sus datos, ya hemos enviado a una patrulla de la zona a buscarle.

    -         - Estupendo, Pérez. Ya solo quedan nueve personas por localizar.

    -         - Hay algo más sobre la factura.

    -         - ¿Qué pasa?

    -         - Era de una tienda Holandesa, nuestro sospechoso había comprado semillas de marihuana en cantidades industriales.

    -         - No tiene relación con el caso, pero me encargaré de que registren la casa.

     

    Pérez volvió a su despacho. Aún le quedaba mucho trabajo por hacer. Tenían que rastrear el correo electrónico y el blog de Mundoyas para conseguir algún dato sobre su paradero. De las siete personas aún sin identificar, no se sabía gran cosa. El contador de visitas de la página no registraba qué personas entraban a ver cada página del foro, por lo que solo contaban con su número y con la lista de participantes de la página que no habían respondido al email, la mayoría de personas que se habían registrado con varios pseudónimos o que se habían registrado pero no habían vuelto a pisar la página. Un callejón sin salida.

     

    La patrulla encargada de localizar a Cuervo, el principal sospechoso del caso,  llamó a comisaría un par de horas más tarde. Nada más enterarse de la noticia, Cañas fue a informar a Laura del pequeño contratiempo con el que habían topado.

     

    -         No ha sido Samuel, bueno, Cuervo. Ya le han encontrado.

    -         - ¿Qué pasa? ¿Está muerto?

    -         - Peor aún. Está en la cárcel. Le pillaron con una plantación ilegal de marihuana en su casa hace cuatro meses.

    -         - ¿Te meten en la cárcel por eso? Pensaba que solo pagabas una multa.

    -         - Bueno, depende de la cantidad y, sobre todo, de los antecedentes. No era la primera vez.

    -         - Entonces… queda descartado como sospechoso. ¿Por qué utilizaría el asesino su relato como base para los crímenes?

    -         - Quizás porque no le pueda matar y quiera, de algún modo, tenerle presente…

    -         -O puede que se conozcan. Tenemos que ir a verle. Puede que sepa algo.

    22 juni

    TerCeraParTe

    "Imaginaba que era un pirata cuando jugaba con su espada de madera" nueva frase y  nueva víctima. No estaba en la lista de la policía por lo que, solo quedaban nueve nombres por descubrir. El resto se habían ido incorporando al programa de protección gracias a la publicidad gratuita que las portadas de los periódicos de todo el país proporcionaban al caso.
     
    Montones de relatos sobre asesinatos descansaban en comisaría llegados de todas partes de España. Algunos, enviados por los propios autores, otros habían aparecido en los blogs de los participantes de los que aún no se sabía nada. Una frenética Laura, leía sin parar haciendo esquemas con el nombre de sus autores y el modo en que, supuestamente, debían morir.  Cañas, por su parte, revisaba las pruebas del último caso con Casas, el forense.
     
    -         - Se llamaba Oski. Murió por inanición. ¿Ves estas marcas? Estuvo atado de pies y manos durante al menos tres semanas, sin comer ni beber nada. Murió a la semana y media, aproximadamente.
    -         - ¿Fue la segunda víctima?
    -         - Eso parece. Quizás por eso no contestó a los emails. Estaba demasiado ocupado tratando de sobrevivir.
    -         - ¿Alguna pista de dónde pudieron mantenerle secuestrado?
    -         - En un sitio sin luz, solo hay que verle las retinas. Creo que, además, hacía calor y era muy estrecho. Estaba completamente encogido y no por el rigor mortis. Sus articulaciones llevaban semanas en esta postura.
    -        -  ¿El maletero de un coche?
    -        -  Podría tratarse perfectamente de algo así. Además, tenía marcas de precinto en la boca y restos de algodón en el interior. Le callaron a conciencia, lo que hace pensar que se encontraba en un lugar donde podían oírle si pedía ayuda.
    -         - Un garaje.
    -         - Por ejemplo…
     
    El rastreo de la dirección de correo electrónico a la que se dirigían los relatos no fue muy fructífero. Se trataba de un dominio gratuito, registrado con un nombre falso y sin posibilidad de seguimiento. Afortunadamente, el servidor consiguió facilitar la clave de acceso, “cuentacuentos”, con la que pudieron acceder al correo. Solo quedaban dos correos, ambos en la papelera, que pudieron ser rescatados.
     
    -         - El primero pertenece a una persona que está en la base de datos de protección policial, una tal Marisela. Fue enviado el día que apareció el primer cuerpo. El segundo es de alguien sin identificar aún, una tal Kloverikov. Tenemos sus datos y ya hemos enviado a los agentes de la zona a buscarle. Si todo sale bien, esta misma tarde estará aquí.
    -         - ¿Crees que puede ser él, Cañas?
    -        .-  Creo que solo nos quedan nueve personas que han participado en este juego y no tienen protección. Es muy probable que sean las siguientes víctimas.
     
     
    Kloverikov resultó ser Cristina, de Madrid. No había contestado al correo electrónico de la policía porque acababa de volver de viaje, había pasado las últimas tres semanas de interrail por Europa. Entró de inmediato a formar parte del programa de protección y su relato fue llevado a la mesa de Laura, que seguía leyendo contrarreloj todas las historias que habían participado en el concurso.
     
    -         - ¡No es posible!
    -        -  ¿Qué pasa, Gómez?
    -         - Es este relato… lo estaba leyendo y me resultaba familiar. Ahora sé de qué se trata.
    -         - No me lo digas, va sobre un asesino en serie…
    -         - No es solo eso. Es un asesino en serie que abandona a sus victimas en un descampado y, lo mejor, les hace una marca con su inicial.
    -         - ¿Quién es el autor?
    -         - Eso es lo más sorprendente. Se hace llamar Cuervo. C, como la marca de los tatuajes.
    -         - Tenemos que encontrarle, ahora mismo, es nuestro principal sospechoso.
     
     
    El relato era del montoncito que estaba por identificar, formaba parte de los ocho relatos que aún quedaban sin dueño. Lo habían conseguido en el blog del autor, que no contestaba a los emails ni publicaba nada nuevo en la página desde hacía algo más de un mes.
     
     
    -         - Publicó este relato dos días después de que las bases del concurso apareciesen en la página. Luego no volvió a publicar nada.
    -         - Puede que esté muerto.
    -         - Tendremos que investigar las desapariciones de la zona, buscar crímenes sin resolver, preguntar entre los miembros del foro, para ver si alguno guardaba una relación personal con él, ya sabes, si habían intercambiado fotos o teléfonos.
    -         - Pásaselo a Pérez, de búsqueda y rastreo. Son los encargados de localizar al otro sospechoso, Mundoyas, el que publicó las bases del concurso.
    -         - Pues no parece que avancen mucho.
    -         - No seas impertinente, Gómez. Es un trabajo difícil. No es fácil localizar un pseudónimo de Internet.

     

     

     

     
    16 juni

    SegUnda ParTe

     

    “La habitación del deseo” era el libro preferido de Laura Gómez. Trataba de un crimen sin resolver y una mujer empeñada en descubrir la verdad. A Laura le apasionaba la entrega de la protagonista, siempre rastreando cualquier pista, por absurda que pareciese. Le había fascinado tanto ese personaje que, cuando empezó Psicología, decidió especializarse en criminalística. Centró su tesis en los asesinos en serie, concretamente en Virgilio Acosta, el asesino de pies. Era el caso más asombroso que se había dado en el territorio nacional. Un asesino en serie con más de treinta víctimas a sus espaldas, fetichista y cuidadoso hasta la médula. Habían tardado cinco años en capturarle.

    Laura no quería tardar cinco años en capturar a su Virgilio particular. Aquella mañana, había aparecido el tercer cadáver. Y aún no tenían nada que garantizase que no aparecerían más.

    La victima se hacía llamar Popi. No tardaron mucho en averiguarlo, esta vez, la frase venía firmada. “Cómo todo lo importante, ocurriste de repente”. Una frase preciosa para una muerte tan horrible, pensó Laura. Gregorio había terminado el examen superficial de la víctima y Cañas se encontraba inspeccionando los alrededores. 

    - ¿Qué tenemos?

    -         - El mismo modus operanding. Nota junto al cuerpo, sábana con restos de sangre, tatuaje de henna…

    -         - ¿Y el arma?

    -         - Un cuchillo, le asestaron cuatro puñaladas en el estómago. Murió desangrado. Cuando analice el tamaño y profundidad de los cortes, podré decirte con exactitud qué tipo de arma buscamos.

    -         - No hace falta – exclamó Cañas de repente – Creo que he encontrado el arma del crimen. Estaba semienterrada bajo esos arbustos.

      Nuevamente, un escritor del foro. Habían localizado al Web master de la página, un tal Señor de las Historias que se había mostrado muy dispuesto a colaborar. Al tratarse de una página de Internet, donde la mayoría de los usuarios solo contactaban a través de emails, solamente contaban con las direcciones de correo electrónico de los participantes para tratar de contactar con ellos. Esto sometía a la investigación a un retraso legal y algunas complicaciones informáticas. Rastrear una dirección IP a través de datos tan escasos era complicado y requería de permisos especiales pues, cualquier prueba obtenida violando la intimidad de una persona, sería declarada nula en cualquier juicio.

    La prioridad de la policía eran las posibles víctimas. Por eso, decidieron saltarse la confidencialidad del caso y enviar un correo electrónico a todas las direcciones que se encontraban almacenadas en la base de datos. De los ciento noventa y siete correos enviados, solo setenta y cuatro habían obtenido respuesta. Las direcciones y nombres reales de todas estas personas fueron almacenadas en una base de datos que constaba, además, de los pseudónimos empleados en el foro y los teléfonos de contacto. Se destinaron varios agentes a realizar una serie de entrevistas que tenían como finalidad averiguar de qué forma pudo el asesino localizar la dirección real de sus víctimas o como había contactado con ellas. Las entrevistas no dieron ningún dato de relevancia salvo, quizás, que algunos participantes mantenían contacto entre ellos a través de servicios de mensajería instantánea. Siempre en grupos aislados, no consiguieron dar con un nombre que englobase todos los miembros de la página, por lo cual, se descartó como línea de investigación inmediata.

    Los ordenadores de las víctimas seguían siendo investigados en comisaría. Al parecer, el asesino había borrado varios documentos y páginas del historial de Internet, cualquier dato que pudiera esclarecer su móvil. El departamento de informática trabajaba duro tratando de recuperar los documentos perdidos. Cuando un archivo es borrado del ordenador, no se borra realmente. Su dirección en memoria principal queda libre y a la espera de que un nuevo archivo ocupe su lugar, relevando al antiguo. El problema era encontrar el archivo y que éste no hubiese sido sustituido aún. Algunos hackers emplean programas que, al borrar los archivos, rellenan sus direcciones con basura, eliminando cualquier esperanza de lograr recuperarlos.

    Cañas acababa de llegar del domicilio de la última víctima, dónde habían estado buscando huellas o restos de ADN, cualquier cosa que pudiese delatar al autor del crimen.

     - Gómez, creo que tenemos algo.

    -         - ¿Has localizado a más participantes?

    -         - No, de momento nadie más ha contestado. Se trata de la última víctima. Encontramos esto entre sus pertenencias.

    -         - ¿Las bases de un concurso literario? No veo la relación…

    -         - No es un concurso cualquiera. La victima guardaba en una carpeta las bases de todos los concursos a los que se presentaba. Este es de hace seis meses. Mira el tema.

    -         “- "La última imagen que quedó plasmada en su retina fue la de su asesino”. ¿Un concurso sobre relatos de homicidios?

    -         - Algo así. El concurso sigue la temática de la página pero, según esto, está organizado por una editorial de libros, la Huella Negra. El premio son quinientos euros y un viaje con los gastos pagados a Londres, para hacer un tour por los rincones que frecuentaba Jack el Destripador. Todo muy siniestro, ¿no crees?

    -         - ¿Qué sabemos de la editorial?

    -         - No existe. Y creo que el concurso es una tapadera para conseguir direcciones. Mira aquí. Los relatos deben enviarse a una dirección de correo electrónico con la dirección, el número de teléfono y una copia del DNI. Todo lo que un asesino necesita saber de su víctima, ¿no crees?

    -         - Tenemos que localizar inmediatamente a todos los participantes de la página que hayan tenido acceso a esta información, hay que averiguar quienes han participado.

      - Las bases del concurso habían sido colgadas por un usuario del foro: Mundoyas. Tendrían que localizarle de inmediato, ya que, estaban en una zona exclusiva para usuarios registrados y no encontraron ningún otro enlace en la red. Esa era la buena noticia, que el falso concurso no había traspasado la frontera del foro. La mala noticia era que aún no habían conseguido localizar a todos los usuarios. Las bases del concurso habían recibido cincuenta y cuatro visitas y, hasta el momento, solo habían contactado con treinta y dos participantes. Todavía quedaban veintidós personas a merced del asesino y no tenían forma alguna de averiguar de quién se trataba.

      Según el perfil psicológico elaborado por la propia Laura, el asesino era un psicópata que disfrutaba matando. Había utilizado la tapadera del concurso porque era la manera más sencilla de conseguir los datos personales de sus victimas: escritores con talento. Se lo estaba explicando a Cañas con esas mismas palabras.

      El hecho de que marque a sus victimas con su firma indica que está siguiendo un plan, tiene un objetivo y quiere que quede claro de qué se trata. Lo que me desconcierta es que emplee algo tan simple como la henna. Un asesino que mata a sangre fría hubiese escogido algo más radical.

    -         - ¿Hacerles algún corte o marcarles con fuego?

    -         - Sí, algo así. Se han visto casos similares. Quizás quiera desmarcarse, ser original. Es posible que se trate de un perturbado, un escritor frustrado que quiere escribir su mayor obra: la vida real.

    -         - ¿Crees que puede estar registrado en el foro?

    -         - Si lo está, no va a aparecer. No le interesa tener una pulsera de localización.

    -         - Cierto…

    -         - Y hay algo más. Se mueve mucho. Sus víctimas se reparten por toda la geografía nacional así que, probablemente, tenga coche. Hemos investigado todas las redes de transporte nacional y no hemos encontrado ningún nombre que se repita o nos resulta sospechoso en los destinos donde se cometieron crímenes. Tiene que desplazarse por su cuenta.  

    Dos días más tarde, una nueva victima aparecía. “Te conozco demasiado bien” fue la frase que Malena escribió para el foro. Ahora estaba muerta en un descampado a las afueras de Madrid, la ciudad donde vivía. Gómez y Cañas habían acudido al lugar de los hechos nada más enterarse de la noticia. Esta vez, un fuerte golpe en la sien había sido el causante de la muerte. Un objeto contundente, probablemente de madera, ya que se habían encontrado astillas en la herida.

     

    El caso del “asesino de escritores”, como la prensa le había bautizado, salía en todos los titulares. La policía se había visto obligada a revelar algunos detalles de la investigación a la prensa para tratar de localizar al resto de participantes en el concurso. Se había facilitado un teléfono de contacto para que cualquiera que hubiera tenido relación con el falso concurso literario, se pusiera en contacto con ellos.

     

    El resultado no se hizo esperar. Siete nuevas incorporaciones a la base de datos de posibles futuras víctimas. Se les había facilitado una pulsera de localización GPS, con un botón que avisaba a la comisaría más cercana en caso de emergencia y, por su seguridad, se les había pedido que se mantuviesen alerta en todo momento, que tratasen de frecuentar solo lugares públicos y concurridos y, sobre todo, que informasen de cualquier actitud sospechosa que detectasen en su entorno.

      - Tenemos algo, Cañas.

    -         - ¿Más muertos?

    -         - No, afortunadamente, no. Se trata de la última víctima. Hemos podido recuperar una copia del relato que envió al concurso. Se lo había dejado a una amiga para que lo leyese. Creemos que el asesino borra el relato del ordenador y luego imprime la frase.

    -         - Puede ser. ¿Eso es todo?

    -         - No, eso no es todo. Se trata del relato. Lo he leído y es escalofriante.

    -         - ¿Una escritora sin talento?

    -         - No, no es eso. La víctima de su historia muere de un fuerte golpe en la sien.

    -         - ¿Les asesina según su propia historia?

    -         - Eso creo. Necesitaría el resto de relatos para comprobarlo.

    -         - ¿Crees que podremos recuperarlos?

    -         - De momento, puede que tengamos el de la segunda víctima. Su madre guardaba una copia. Me lo van a enviar por fax de un momento a otro.

      El relato de la segunda víctima era tal y como esperaban. El protagonista de su historia, moría ahogado en una bañera. Cañas se pasó el día colgado al teléfono, tratando de contactar con familiares y amigos de las otras dos víctimas, en busca de los relatos que faltaban. Quizás en ellos estuviese la clave del caso.

     

     

     

    08 juni

    EL AsesiNo de EscriToRes...

    -        

                    - El gatito correteó juguetón entre sus piernas.

    Aquella fue la primera frase que Laura Gómez soltó a su compañero, Roberto Cañas, nada más colgar el teléfono de su despacho.

     - ¿Algo que quieras contarme, Gómez?

    -           -    No seas estúpido, Cañas. ¿Te suena de algo esta frase?

    -          -    ¿A mí? Ni idea. Odio los gatos y todo lo que se parezca un poco. No sé porqué te ha venido mi nombre a la cabeza.

    -           -   Porque eres mi compañero. Nos han asignado el caso. Te explico por el camino.

      Quince minutos más tarde, los agentes llegaban a la escena del crimen: un descampado a las afueras de Valladolid. Gregorio Casas, el forense de la zona, les estaba esperando. Varios agentes retiraban pruebas y hacían fotos del lugar de los hechos.  

    -         Se llamaba Pedro Escudero, encontraron la cartera junto al cuerpo, con la nota. Aparentemente, no faltaba nada. Lo han descubierto unos excursionistas, ni siquiera estaba enterrado. Por el estado del cuerpo, diría que lleva muerto unas doce horas.

    -         - ¿Cómo le mataron? – preguntó Laura, sin tan siquiera inmutarse por la presencia del cadáver.  

    -         - Un golpe seco en la base del cráneo. No hay restos de sangre en la zona así que, probablemente, le trajeron aquí después de matarlo. Os podré dar más datos cuando lo analice más a fondo.

    Regresaron a la comisaría horas más tarde, tras haber registrado el domicilio de la victima. Las pruebas del caso descansaban sobre la mesa perfectamente ordenadas. La nota con aquella frase sin sentido aparente, la cartera de la víctima y su ropa, una sábana manchada de sangre que había aparecido a cien metros del cuerpo y, finalmente, el ordenador portátil de la victima, traído personalmente desde el domicilio donde aún se encontraban varios agentes recopilando pruebas y buscando cualquier cosa que pudiera estar relacionada con el caso.  

    -         - Acaban de llamar del laboratorio. La sangre de la sábana corresponde con la de la víctima, por tanto, le transportaron hasta el lugar del hallazgo envuelto en ella. Solo nos falta saber dónde le mataron.

    -         -Y quién, Gómez. ¿Quién hizo esto? Esa es la clave.

     

    Gregorio Casas era un forense veterano en el cuerpo. Llevaba a sus espaldas más de veinte años al servicio de la ley y un expediente digno de admiración. Laura Gómez, sin embargo, era una agente joven. En sus cuatro años de experiencia, había participado en varias investigaciones de homicidio y, además de policía, era licenciada en psicología criminal, un punto a su favor y el principal motivo por el cual se encontraba en su actual puesto de trabajo, donde trabajaba bajo la supervisión de Roberto Cañas, doce años de servicio y una larga trayectoria en el departamento de investigación.

    -          - Tienes razón, Casas. ¿Qué más tenemos?

    -         - Poca cosa, la verdad. Efectivamente, murió de un golpe seco con un objeto contundente, metálico. Sitúo la hora de la muerte entre las diez y las diez y media de la noche, murió en el acto.

    -         - Bien, ¿eso es todo?

    -         - Bueno, hay algo más. La víctima tenía un tatuaje algo “peculiar”. Está aquí, en la cara interna del muslo.

    -         - No le veo la peculiaridad, Casas, se trata de una simple C.

    -         - Perdona, quizás me haya expresado mal. No es peculiar por ser una C, es peculiar por su procedencia. Es un tatuaje de henna. Ya sabes, de esos que duran tres semanas. Y, por su aspecto, diría que es muy reciente.

    -         - ¿Le tatuaron después de matarle?

    -         - No puedo asegurártelo, pero es muy probable. Quizás sea una especie de marca, la firma de su asesino.

    El departamento informático no les dio muchas más novedades. En el portátil solo encontraron fotos con amigos, familia, documentos de texto… Y el historial de Internet no resultaba muy esclarecedor: foros, Messenger, correo electrónico y un blog personal en el que, la víctima, publicaba relatos. Nada sospechoso. La actividad normal de cualquier persona con conexión a Internet y algo de tiempo libre.

    El interrogatorio a los familiares de la victima tampoco dio muchos frutos. Cañas se encargó personalmente de llevar a cabo las entrevistas con los familiares y Laura se acercó a hablar con los amigos y conocidos. Lo único que sacaron en claro fue que era una persona muy normal, amigo de sus amigos y muy tranquilo. No tenía gato y la frase que había aparecido junto al cuerpo no tenía sentido para nadie.

    Del registro en casa de la víctima, solo sacaron en claro que la nota con la frase misteriosa había salido de su impresora. Eso y que era un escritor con futuro. Pudieron encontrar varios diplomas de concursos que había ganado en las paredes.  

    Al día siguiente, Cañas irrumpió en el despacho de Laura sin ni siquiera llamar a la puerta. Parecía alterado.

     

    -         - Traigo noticias, Laura.

    -         - ¿Laura? ¿Desde cuando me tuteas, Cañas?

    -         - Perdona, Gómez… no sé en que estaba pensando. Vayamos al grano. Nos han llamado de Cáceres, otra víctima con un patrón similar a la nuestra: nota misteriosa, golpe seco… Ha aparecido muerta en un descampado de las afueras esta mañana, se llamaba María José.

    -         - Tendremos que pedir permiso para ir a investigar.

    -         - Ya lo he hecho, nos han dado el caso. Salimos en cinco minutos.

    El caso era bastante similar al suyo. La víctima, esta vez una mujer, había aparecido muerta en un descampado, una sábana cubierta de sangre había sido arrojada a escasos metros del cuerpo. El tatuaje de henna, la nota junto al cuerpo... todo  coincidía. Salvo una cosa. Esta vez no había muerto de un traumatismo sino de asfixia y la nota no hablaba de gatos, solo decía “cierra los ojos por un momento”.  

    El registro en el domicilio de la victima obtuvo idénticos resultados al primero. Todo muy normal y, nuevamente, diplomas por premios literarios. . Esta vez, en uno de los cajones de su cómoda. Dos concursos de relato corto. Del ordenador, la misma información. Foros, correo electrónico y un blog. Un blog personal de relatos.  

    -         - Nuestras víctimas tenían algo en común, Cañas. Escribían y tenían talento haciéndolo. Puede que las frases estén relacionadas con alguno de sus relatos.

    -         - Creo que no. ¡Mira!

    En la pantalla del ordenador de la víctima había una página. Frase de la semana: “El gatito correteó juguetón entre sus piernas”.  

    -         - “Cierra los ojos por un momento” también aparece en la lista de frases anteriores. La firma una tal Mj. ¿Te suena de algo?

    -         - ¿Asesina a los autores de las frases? ¿Por qué?

    -         - No son simples frases, son comienzos. Es un foro de escritores, cada semana uno propone una frase y el resto escribe una historia con ellas en su blog.

    -         - Pero no sigue ningún orden, ¿no?

    -         - No lo parece… tendríamos que investigar, uno a uno, a todos los participantes de este foro.

    -         - ¿Cuántos hay?

    -         - Doscientos.

    -         - Entonces, no hay tiempo que perder.

    03 juni

    Yo Soy Tu paDRe


    Yo soy tu padre, me da igual lo que digan esos papeles. Soy tu padre porque, durante tus dieciseis años de vida, he
    ejercido como tal. Soy tu padre porque conozco tu grupo sanguíneo, tus alergias y cada una de las enfermedades que has
    padecido a lo largo de tu vida. Soy tu padre porque sé cual es tu comida preferida, también conozco los platos que
    detestas, los ingredientes que apartas, el postre que siempre repites. Soy tu padre porque sé que aquel día no llorabas
    porque se te hubiese metido algo en el ojo, porque no necesito que me digas que estás enamorada para saberlo, porque
    soy capaz de ver en tu sonrisa que tienes el corazón roto. Soy tu padre porque me he alegrado de tus aprobados y te he
    reñido por tus suspensos, porque he tratado de explicarte cosas que ni yo mismo entendía para tratar de ayudarte, porque
     me leí tu libro de matemáticas de tercero solo para poder ayudarte con tu examen. Soy tu padre porque sé que no
    soportas al perro de los vecinos, porque sé que te mareas cuando haces un viaje largo en coche, porque sé que odias la
    programación de los sábados por la noche, que te encanta pasar tu tiempo libre deambulando entre las estanterías de la
    biblioteca, porque sé que llevas el reloj en la muñeca izquierda, que te hiciste un tatuaje y aún tratas de esconderlo, que
    aquella noche no te quedaste a dormir en casa de tu amiga Marta. Soy tu padre porque sé cuando mientes y cuando dices
    la verdad, cuando estás preocupada o nerviosa. Sé cuando te vas a poner enferma, cuando estás tramando algo y cuando
    te sientes culpable. ¿No te das cuenta? Puedes buscar en mil registros, recorrerte todos los hospitales de la comunidad,
    llamar a mil puertas... pero no encontrarás a tu padre porque ése, soy yo. Porque dejar embarazada a tu madre y largarse
    sin más no es ser padre, es ser un irresponsable y un egoísta. Porque perderse tu infancia, tu juventud y los cambios que
    se han producido a lo largo de tu vida no es ser padre, es ser un desgraciado. Y puede que, en ese papel, ponga que yo no
    soy tu padre, que tu padre es un tipo al que ni siquiera conoces y que no sabe ni como te llamas, pero tú y yo sabemos que
    es mentira... porque tu padre, tu padre soy yo.
    01 juni

    ¿Qué Harías Tú si aHora Yo te ConvirtieRa en alGo que es Peor que DisiMular?

    Por lo que sé de la vida que has llevado, cómo y cuándo has empezado, no puedes tratarme así... no conozco ningún caso de alguien que me haya ganado... es posible detenerlo a tiempo...
     
     
    Sumergida. No puedo respirar bajo el agua, pero puedo aguantar un rato. Sin respirar. Si me observas desde fuera, la refracción de la luz sobre el agua jugará con tu retina. Efecto óptico. A eso se reduce todo. No, no es lo que vemos. Es lo que creemos ver.
     
    Me dividí en dos mitades hace tiempo. A veces creo que nunca llegué a ser una. Todo es más que la suma de sus partes. Y, ahora mismo, no sé si mi suma alcanza a ser todo o se queda en eso, partes unidas por pegamento barato. Me voy haciendo pedacitos, cada vez más pequeños y nunca del mismo tamaño. De vez en cuando, recubro el puzzle de mis emociones con mi propia piel y consigo disimular. La mayoría de las personas se queda en la superficie y, para bien o para mal, la superficie es una zona que facilita el engaño.
     
    ¿Soy quién soy o soy quién quieren que sea? ¿O, no será, que yo quiero ser como quieren que sea? Puede que todo eso de desmarcarse no sea más que una patraña. La aceptación es tan necesaria como el oxígeno cuando estamos bajo el agua. Y, no sé porqué, cuando me quedo reducida a nada sigo pensando que me tengo a mí misma.
     
    ¿Soy porque tú me haces ser o soy porque, simplemente soy así, de esta manera? Puede que no tenga remedio el dolor que se acumula en las cicatrices. Puede que no seamos más que la suma de nuestras experiencias. Aunque la suma no sea el todo y siempre quede ese resquicio que incita al cambio. Y, teniendo en cuenta todas las posibilidades que me quedan, mis mitades se suman para decantarse por una.
     
    Lejos o cerca, pese a todo, tú.
     
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